Ratas, genética y caníbales.


El secretario de Bienestar del estado indio de Bihar, Vijay Prakash, dice que la gente debería comer ratas para aumentar su consumo de proteínas y para que los roedores no acaben con el trigo. Si Usted lo piensa, tiene su lógica. Lástima que a nadie nos guste la carne de rata. Aunque, ¿está seguro de no haberla comido? Yo no lo estoy.


El eterno Príncipe Carlos de Inglaterra denuncia los alimentos genéticamente modificados y afirma que la biotecnología "no ha aumentado el rendimiento de las siembras".


Ratas, genética y caníbales.
Ratas, genética y caníbales.

En los años 70 se prohibió el uso del insecticida DDT por tener ciertas propiedades cancerígenas. Casi había logrado eliminar en muchos países el mosquito de la malaria. Al insecticida se le atribuyen decenas de miles de muertes. Actualmente no se ha logrado aún un arma tan eficaz contra esta enfermedad. Las muertes se cuentan por millones. Pero en su mayoría son del tercer mundo, menos mal.

Somos 6.000.000.000 humanos bajo el cielo (algunos pocos sobre él). Y la cifra sigue subiendo. Desde que el mundo es mundo se han modificado las plantas y animales que nos comemos. Actualmente la genética logra que esto se haga más rápido. ¿Son buenos los productos modificados genéticamente? Creo que son menos malos que las muertes en masa por hambrunas. Pero claro, las hambrunas en su mayoría son cosas del tercer mundo, menos mal.

Me parece muy bien que se controle la tecnología genética, pero es inevitable si hemos de comer TODOS, todos los días y de forma razonable, sobre todo cuando nos acerquemos a los 10.000.000.000 humanos y luego los superemos. Los que se oponen a todas estas soluciones deberían aportar las suyas y demostrar que funcionan. La solución del Príncipe Carlos con sus cultivos ecológicos reduciría el rendimiento de los campos a la cuarta parte, eso sí, todo muy ecológico. Y el abono sería con estiércol. Resultado: todo el planeta lleno literalmente de mierda y hambriento en sus tres cuartas partes. Menos mal que así las hambrunas sólo serían para el tercer mundo. ¿O a lo mejor sólo comerían bien lo súper ricos? Los demás, a comer ratas. Cuando se acaben, ¿qué carne quedará? No lo sé, pero habrá muchos humanos, que al fin y al cabo también somos proteínas…

¡Que aproveche!