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4 de diciembre de 2012

El Álamo, resistencia imposible que se transformó en leyenda


Hace años se estrenó el film "El Álamo", "remake" de la película que con el mismo título dirigiera John Wayne en 1960, reabriendo el debate sobre las razones del aparentemente patriótico choque entre el gobierno mexicano y la que por entonces era una de sus provincias, Texas, hoy símbolo del modo de vida americano. 


El Álamo, resistencia imposible que se transformó en leyenda
El Álamo, resistencia imposible que se transformó en leyenda
Entre 1517 y 1535, la España de Carlos I de Habsburgo hizo efectivo su dominio sobre México y el conjunto de la América Central derrotando al Imperio Azteca y constituyendo el Virreinato de Nueva España. Paralelamente, España también intentó inspeccionar los territorios existentes más al norte, que en la actualidad forman parte de los Estados Unidos. Así, en 1519, el explorador español Pineda elaboró el primer mapa de la costa de Texas y, en 1528, Cabeza de Vaca llevó a cabo una expedición de Texas a Ciudad de México. Compuesta por muy pocos hombres, encontró un gran número de tribus indias, las cuales informaron a los españoles de la existencia de las denominadas siete ciudades de oro.

La débil colonización española

Con el objetivo de encontrar estas míticas ciudades, el explorador Coronado se adentró, a principios de la década de 1540, desde Nuevo México y Texas hasta el norte de Kansas. Sin embargo, las vastas extensiones desérticas, la hostilidad de los pueblos nativos y, fundamentalmente, el nulo éxito en la búsqueda de las siete ciudades de oro enfriaron la voluntad del Imperio Español de ejercer un dominio significativo sobre los territorios de Texas, Nuevo México y Arizona. Tal era el desinterés de España por la zona que hasta 1682 no se estableció la primera misión y pueblo en Texas: Corpus Christi de la Isleta, cerca de la actual El Paso. Y no solo eso, sino que, entre 1685 y 1690, la Francia borbónica llegó a sustituir a España en el control de Texas, aduciendo que formaba parte de sus posesiones de la Luisiana. El miedo a que los franceses concretaran un dominio efectivo y duradero en Texas obligó a los españoles a replantearse su política. Así, España expulsó a los franceses e inició un proceso de colonización basado en la construcción de misiones religiosas como la de San Francisco de las Tejas (1690) y la de San Antonio de Valero (1718). Esta última ha sido conocida por la posteridad como El Álamo y originó la actual ciudad de San Antonio. 

Durante el siglo XVIII, en la repoblación de Texas participaron colonos españoles que se establecieron a lo largo del río Grande, lo que dio lugar a la constitución de la denominada provincia de Nueva Santander, dentro del Virreinato de Nueva España. Sin embargo, la revuelta iniciada en 1810 por los criollos e indígenas de Nueva España contra la corona española hizo temer que Nueva Santander pudiese sumarse a la rebelión. Por esta razón, las autoridades españolas autorizaron que trescientas familias de colonos estadounidenses se estableciesen entre los ríos Brazos y Colorado. El objetivo era dejar en minoría a la población criolla e indígena de Texas susceptible de adherirse al proceso de independencia contra España. La autorización para colonizar tierras de Texas fue otorgada a Moses Austin, que actuaba en nombre del Gobierno de los Estados Unidos. A su muerte, la concesión de tierras para colonos estadounidenses pasó a manos de su hijo Stephen F. Austin, que potenció aún más la llegada de anglosajones a Texas. 

El Álamo, resistencia imposible que se transformó en leyenda
El Álamo, resistencia imposible que se transformó en leyenda

Texas en México

En 1821, se desvaneció el dominio de España sobre el Virreinato de Nueva España, que se reconvirtió en el nuevo Estado independiente de México, el cual incorporó a sus fronteras los actuales territorios de California, Nuevo México y Texas. Agustín de Iturbide, antiguo oficial del Ejército virreinal español, se convirtió en emperador de México entre 1822 y 1823 y aceptó sin más la notable presencia de pobladores norteamericanos en Texas. 

En 1823, Iturbide fue derrocado por la presión de la burguesía criolla de ideología republicana. Esta se dividió en dos sectores: uno liberal y otro conservador. La facción liberal, que gobernó entre 1823 y 1833, se caracterizó por su talante antiespañol y su admiración por el sistema político de los Estados Unidos. De esta forma, el Imperio fue sustituido por una República Federal que poco hizo por frenar el constante aumento de colonos estadounidenses en la provincia de Texas. Por su parte, los sectores conservadores se definieron como centralistas y probritánicos, y denunciaron la sumisión de los liberales ante el expansionismo estadounidense en la provincia de Texas. En los años 30 del siglo XIX, la población de Texas originaria de los EE.UU. superaba a la mexicana en una cifra que oscilaría entre las 5.000 y las 20.000 personas. 

Los intereses esclavistas de EE.UU.

Ante el peligro de una posible secesión de Texas, la facción conservadora se aupó, en 1833, al Gobierno de la República de México y situó como presidente al general Antonio López de Santa Anna. Sus primeras medidas constitucionales cuestionaron la estructura federal de México limitando el poder político y fiscal de los gobiernos provinciales. Seguidamente, abolió la esclavitud. Ese mismo año, Gran Bretaña también lo había hecho.

La orientación antiesclavista de México y Gran Bretaña atacaba los intereses de los colonos texanos, ya que muchos poseían esclavos y eran originarios de estados esclavistas de los Estados Unidos. Cabe resaltar también que los máximos impulsores de la colonización estadounidense de Texas procedían de estados del Sur: el general Stephen Fuller Austin era originario de Virginia y el presidente de los Estados Unidos, el general Andrew Jackson, había nacido en Carolina del Sur.

En rigor, resultaba obvio que la política texana de los EE.UU. venía marcada por los intereses de los estados esclavistas del Sur, deseosos de mantener su fuerza territorial y política frente a los estados no esclavistas del Norte. El camino hacia la guerra entre Estados Unidos y México se hizo más evidente con la progresiva extensión de los asentamientos de norteamericanos en las denominadas tierras negras del este de Texas.

Resultaría erróneo creer que el secesionismo texano fue cosa exclusiva de colonos de origen estadounidense. Existía una intensa interacción política y social entre estos y los propietarios y autoridades mexicanas de Texas. Grandes terratenientes mexicanos hicieron considerables fortuna cediendo tierras a los colonos, de la misma forma que la hicieron los intermediarios que gestionaban las concesiones y las autoridades que las supervisaban. En consecuencia, estos sectores mexicanos acomodados se sintieron perjudicados cuando su Gobierno puso freno legal a estas prácticas. Así, resulta lógico que uno de los más destacados líderes secesionistas de Texas fuese Lorenzo Zabala, que pasaba por ser el mayor beneficiado con la política de concesiones. 

La rebelión de Texas

La reorientación centralista, antiesclavista y antiestadounidense del presidente López de Santa Anna y la agresiva política antimexicana de los Estados Unidos facilitaron...
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4 comentarios:

  1. Como los americanos tienen por desgracia muy poquita historia, la que tienen es de celuloide.
    Y en algunos casos, de muy buena calidad. Todo hay que decirlo.
    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Sin embargo, España es el caso inverso; nos sobra historia y de la buena, pero ni siquiera la conocemos. De hecho muchas personas conocen mejor la historia "Made in USA" que la propia.

      ¿Serán las pelis? ¿o la colonización cultural?

      Saludos, Cayetano

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  2. Intersantísima entrada. Gracias de nuevo.

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