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15 de octubre de 2013

Rehabilitar a un delincuente peligroso

En el Siglo XXI cada vez era más difícil cometer ciertos tipos de delitos. Los sistemas de vigilancia no envidiaban nada a los descritos en la novela 1984 de Orwell, donde el Gran Hermano tenía ojos en todas partes.


No fue buen día para el delincuente Manolo. Ya estaba en seguimiento porque su Big Data gubernamental le hacía sospechoso de que más pronto que tarde iba a delinquir. Todos los datos acumulados en la nube, junto a los algoritmos de inteligencia artificial que detectaban propensión al crimen así lo indicaban. De hecho, todas las filmaciones de las cámaras de seguridad tanto estáticas y obligatorias de las calles, como las del helicóptero no tripulado de su barrio ya aportaban pruebas en ese sentido. Por si fuera poco, al activar el seguimiento geográfico por GPS de su Smartphone, se pudo observar que sus itinerarios eran más bien inquietantes. Sus comentarios en las redes sociales, la huella que dejaba en su navegación por internet y sus movimientos de tarjeta de crédito no hacían más que reforzar ese retrato robot. Iba a delinquir, estaba meridianamente claro.

Rehabilitar a un delincuente peligroso
Rehabilitar a un delincuente peligroso. Fotograma de "Minority report"
Por si fueran pocas pruebas, el análisis de sus preferencias de televisión por cable e internet no hacían más que empeorar su defensa. Sus vecinos ya desconfiaban de él, sus comentarios en las redes sociales daban cuenta de ello. No era de fiar, era un tipo extraño y al final pagó por sus crímenes. Un día, la policía le tendió una trampa, cosa fácil, pues sabía mas sobre él que él mismo. Cuando fue interrogado, Manolo descubrió cosas sobre sí mismo que ni él mismo conocía. Su análisis genético, por ejemplo. Otra prueba más que le incriminaba, tenía tendencias. Muy malas tendencias.

Todo el mundo lo pudo ver en directo, fue filmado por innumerables cámaras y transmitido en todos los canales, tanto de TV como de Internet. En Youtube era un fenómeno viral y en muchas tertulias, no se hablaba de otra cosa. En los transportes colectivos, en aceras y en bares, todo el mundo veía este video en su Smartphone, como debe de ser, para que sirva de ejemplo.

 Afortunadamente para Manolo, el juicio y la condena fueron rápidos, justos y benévolos. Se le implantó un dispositivo, un marcapasos cerebral, por el que cada vez que sentía compulsión por delinquir, mediante una suave corriente eléctrica se le hacía olvidar ese estímulo negativo.

Ahora es un ciudadano ejemplar. Ya no cometerá más crímenes como hizo aquel horrendo día en que se le ocurrió adquirir en el mercado negro un texto ¡en papel! sobre algo de un filósofo romano, creo que un tal Séneca, como el famoso futbolista de la liga del año 2.018. Además, Manolo es feliz: ni si quiera lee, ve la tele, le encanta el fútbol que antes odiaba, asiste como publico a concursos de insultos en telebasura y no se pierde ningún acto de masas. Su base de datos ya es el de una persona normal y el helicóptero no tripulado del barrio ya no le vigila. Está socialmente adaptado y sus vecinos ya le ven normal. A veces demasiado normal.

Se acabó la delincuencia, ahora el mundo es más feliz. Una nueva vida nos espera.

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6 comentarios:

  1. ¡Qué bueno! Un buen método para que todos pasen por el aro. Una ciudadanía obediente como dios manda.
    No des ideas...
    Un saludo.

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    1. Prácticamente todo lo que cuento ya existe, solo falta la voluntad de ponerlo en práctica al 100%, porque algo de eso ya se hace.

      Saludos, Cayetano

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  2. Se hace de una forma algo más sutil.... tradicionalmente por los medios de comunicación de masas (tv, radio, prensa), y ahora cada vez más con las idolatradas "redes sociales"....

    Cada vez que lo pienso me entran ganas de irme con mi tío abuelo a la montaña.... vive desconectado del mundo totalmente, ni internet, ni TV, ni nada de nada. De vez en cuando se baja al bar a Benasque o a Castejón de Sos y le sobra para estar informado de todo lo importante.

    nota: electricidad tiene, y microondas y todas las herramientas que le ahorren trabajo, para lo demás no le interesa la tecnología.

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    1. A mi a veces también me dan ganas, ¿pero seríamos capaces?

      Saludos, csc212

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  3. Supongo que pasando por un fuerte sindrome de abstinencia al final seríamos capaces...
    Yo no me atrevo a pasar el "mono"

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    1. Es duro lo de pasar semejante "mono"... no lo veo al alcance de cualquiera que esté siempre conectado.

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