Ir al contenido principal

Las 20 leyes de la astucia

El arte de moverte con inteligencia en un mundo lleno de apariencias ¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas siempre salen ganando, incluso en las peores situaciones? ¿Te gustaría entender cómo piensan los que realmente mandan… y aprender a jugar con sus mismas cartas? Las 20 leyes de la astucia es el manual definitivo para quienes quieren dejar de ser ingenuos y empezar a moverse con cabeza en la vida . Este libro no es teoría vacía ni frases motivacionales: es estrategia pura, clara y directa. ¡Haz clic aquí para leer una muestra ahora! Te ofrece unas herramientas prácticas para: Entender los juegos ocultos de poder e influenci a. Detectar segundas intenciones y protegerte de ellas. Influir sin imponer, ganarte el respeto sin alzar la voz. Tomar decisiones con inteligencia emocional y visión estratégica. Convertirte en alguien más difícil de manipular , más sólido y respetado. Imagina tener la capacidad de leer entre líneas, anticiparte a los movimientos de los dem...

Celtiberia: discutir, quejarse y ser irresponsable

Dale Carnegie decía que discutir no vale para nada, salvo para crear enemistades. Si llega a vivir en la España del Siglo XXI se hubiera reafirmado más aun en su idea.


Discutir, quejarse y ser irresponsable
Discutir, quejarse y ser irresponsable
Soy ferviente seguidor suyo y hace tiempo que no discuto con nadie. Me va muy bien.  Es mejor dar la razón a alguien y a cambio conseguir lo que uno quiere, que es mucho más práctico. Reconozco que en Celtiberia es un chollo: todos quieren tener razón. Obsérvelo, obsérvese  a sí mismo y ya me contará. Lo que yo le diga, como dicen por estos predios para reafirmarse en tener razón.

Hay otra faceta del  carácter patrio que me empieza a asustar y es que nadie se siente responsable de nada. La culpa siempre es de otro. Da igual referirse a políticos, Casa Real, empresarios, banqueros o personas corrientes como usted o yo. Si mi niño saca malas notas, es culpa del profesor, nunca de la familia que pasa de disciplinarlo y lo tiene viendo a piñón la tele o jugando a la videoconsola. Si administro mal mi banco, empresa, ayuntamiento, mis dineros, mi familia o lo que sea, la culpa siempre es de otro, nunca mía. Si mi vida es un desastre, es la sociedad o mi predisposición genética la que me lleva a ser así, yo no puedo hacer nada. En eso llevamos años de práctica y se nota. No salimos de adolescentes, no maduramos. Luego nos extrañamos que tengamos varias crisis superpuestas. ¿Recuerda cuando Usted o alguien reconoció haberla cagado? Pues eso.

Discutir, quejarse y ser irresponsable
Discutir, quejarse y ser irresponsable
Y claro, nos quejamos de todo. Si no llueve, nos quejamos. Cuando llueve, también. Fíjese que en cualquier conversación, el tanto por cien de quejas que escucha es asombrosamente alto. Y aun quitando los motivos razonables de queja, que los hay y en abundancia, el nivel sigue siendo alto. Muy alto.

De hecho, este post se puede considerar una queja. ¿No me dirá que no tengo razón? Si quiere lo discutimos, aunque no me hago responsable si le suelto un improperio.

Pues en eso estamos, en un país de quejicas, de vanos discutidores que siempre quieren tener razón y de irresponsables que nunca  asumen sus fallos. ¿Se fiaría usted de alguien así? ¿Le prestaría dinero o se asociaría para un negocio?


Pues tal vez por eso, ni la prima gorda esa del riesgo, ni Alemania junto a la Europa más rica, ni USA, ni el resto del mundo nos consideran de fiar.

Me temo que hace siglos también teníamos nuestros “defectillos”, como el orgullo desmedido o la intransigencia religiosa, por ejemplo; pero que estas nuevas facetas de la forma de ser del “homo celtibericus” son de reciente adquisición. Me atrevería a decir que esta forma de ser surgió casi a la vez que la telebasura, pero todo es discutible (sobre todo en España)

PD. Casi se me olvida. Cuanto mas nacionalistas son algunas personas y mas reniegan de España, mas exagerados son estos rasgos. Que curioso, ¿verdad?

Comentarios

  1. Cuando era más joven (más todavía que ahora) discutía frecuentemente. Creo que es algo natural entre adolescentes: discutir para afirmar ante el mundo la propia opinión. Eso daba seguridad. Autoafirmación, poner tu sello en el mundo como si se tratara de un grafiti. Que todos sepan que existes.
    Con los años te das cuenta de lo inútil que resulta. Como dices, solo sirve para crearte enemigos y para enojarte con las personas que más aprecias, como familia y amigos. Una pérdida de tiempo.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cayetano, me estás contando mi caso. Cuando maduras, aprendes que discutir no es nada práctico. Lo malo es que muchos no aprenden, se quedan en la pubertad.

      Saludos

      Eliminar
  2. Hola Carolus:
    He vuelto. Ya tengo de nuevo internet ;D

    Mi abuelo materno (Canario), decía que él nunca discutía, sino debatía. Hablando se entiende la gente. La negociación es eso: Hablar y debatir ideas sobre un documento o norma, donde la ley debe prevalecer. Yo cedo en base a que el otro también ceda y todos contentos, siempre que la ley se cumpla.

    Sabes algo que me molesta mucho: Que la gente grite, en un intento de hacer ver que si grita más tendrá razón. He compartido una de tus imágenes en Facebook de Da Vinci: Cuando asisté la razón no hay que levantar la voz...Un pensamiento que siempre llevo presente.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Manuel. Bienvenido de nuevo a este mundo paralelo de internet. Es cierto, se grita mucho (tal vez se copia de la telebasura), ya no hay debates y nadie cede. Por no ceder, no se cede ni el paso a los mayores ni el asiento a los ancianos. Gracias por compartir del facebook, puedes hacerlo siempre que quieras.

      Saludos

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Las 20 leyes de la astucia

El arte de moverte con inteligencia en un mundo lleno de apariencias ¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas siempre salen ganando, incluso en las peores situaciones? ¿Te gustaría entender cómo piensan los que realmente mandan… y aprender a jugar con sus mismas cartas? Las 20 leyes de la astucia es el manual definitivo para quienes quieren dejar de ser ingenuos y empezar a moverse con cabeza en la vida . Este libro no es teoría vacía ni frases motivacionales: es estrategia pura, clara y directa. ¡Haz clic aquí para leer una muestra ahora! Te ofrece unas herramientas prácticas para: Entender los juegos ocultos de poder e influenci a. Detectar segundas intenciones y protegerte de ellas. Influir sin imponer, ganarte el respeto sin alzar la voz. Tomar decisiones con inteligencia emocional y visión estratégica. Convertirte en alguien más difícil de manipular , más sólido y respetado. Imagina tener la capacidad de leer entre líneas, anticiparte a los movimientos de los dem...

El histórico banquete de las castañas

Descubre el escandaloso banquete de las castañas: orgía, lujo y decadencia de los Borgia en el Vaticano. En la noche del 30 de octubre de 1501, víspera del día de todos los Santos, el Papa Alejandro VI y su hijo César Borgia organizaron en el Palacio Apostólico Vaticano una gran fiesta.  A dicha fiesta fueron invitados varios cardenales y obispos, además de las autoridades más importantes de Roma. Cómo era habitual en estas celebraciones, el banquete fue fastuoso y no se reparo en gastos, sirviéndose una gran variedad de comidas y bebidas para solaz de los allí presentes.  Ver Las 20 leyes de la astucia   No obstante, y a pesar de que las viandas eran fabulosas, lo mejor estaba por llegar. Y es que una vez terminado los postres, y ante la sorpresa de los invitados, César Borgia dió orden de que se recogieran las mesas y se dispusieran varios candelabros por el suelo. Acto seguido, entraron en la estancia unas cincuenta cortesanas (eufemismo por aquel entonces para prostit...

El viejo, el lago y unas mujeres desnudas

Un viejo tenía un lago en su finca. Después de mucho tiempo, decide ir a ver si estaba todo en orden. Tomó un cesto para aprovechar el paseo y traer unas frutas por el camino... Al aproximarse al lago, escuchó voces animadas.  Ver Las 20 leyes de la astucia El viejo, el lago y unas mujeres desnudas Vio un grupo de mujeres bañándose, completamente desnudas . Al verlo, todas se fueron a la parte más honda del lago, manteniendo solamente la cabeza fuera del agua. Una de las mujeres gritó: ¡No saldremos mientras usted no se aleje! El viejo respondió: ¡Yo no vengo hasta aquí para verlas nadar o salir desnudas del lago! Levantando el cesto, les dijo: Estoy aquí para alimentar al cocodrilo.... Ver Cómo ser astuto con 8 ideas MORALEJA: Edad, experiencia y oficio, siempre triunfarán sobre la juventud y el entusiasmo.

8 equivocaciones que todos los hombres cometen en una relación

Descubre los errores fatales que sabotean cualquier relación amorosa y aprende a construir un vínculo sólido basado en el respeto y el liderazgo real. El joven caminaba por la playa, convencido de que su entrega absoluta era la clave del éxito. Había sacrificado sus pasiones, sus amigos y su tiempo para complacer cada capricho de su pareja. Sin embargo, cuanto más cedía, más distancia sentía. No comprendía que la devoción sin límites apaga el deseo y que la falta de estructura destruye la admiración. Al igual que miles de hombres, estaba atrapado en un ciclo de errores invisibles que desgastan la conexión emocional hasta volverla irremediable.  8. El mito del amor a primera vista nubla el juicio. La atracción inicial es una fuerza poderosa, pero confundirla con amor es un error crítico en una relación. Muchos hombres invierten demasiado rápido basándose solo en la química, ignorando señales de alerta evidentes. El carácter real se revela en la constancia, en los momentos de e...

9 ideas para convertirse en un pensador estratégico

Descubre el dominio estratégico absoluto que te permitirá anticipar cada movimiento y conquistar tus metas más ambiciosas con una claridad mental imparable. El capitán observaba el tablero de navegación mientras el resto de la tripulación gritaba presa del pánico ante la inminente tormenta. Mientras los marineros corrían de un lado a otro reparando velas rotas de forma desordenada, él permanecía en silencio, analizando la dirección del viento y la profundidad de las corrientes. No buscaba una solución rápida para el primer impacto, sino una ruta que los sacara del área de peligro de forma definitiva. Al final del día, mientras otros barcos naufragaban por decisiones precipitadas, el suyo navegaba en aguas tranquilas. Aquel capitán no solo sobrevivió; prosperó porque entendió que la victoria no pertenece al más rápido, sino al que sabe mirar más allá del presente. Ver  El arte de la estrategia: domina tus decisiones, tu equipo y tus competidores 1. Deja de reaccionar y empieza a...