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28 de noviembre de 2013

Lo que no te contaron del rebaño

Hace ya mucho tiempo me dijo una persona que investigara cuantas de mis ideas eran mías y cuantas impuestas o imbuidas por otros. Lo hice y sigo en ello, ahora mismo creo que me sobran dedos en mi cuerpo para contar las ideas que considero propias. Haz la prueba si te atreves, es una buena cura de humildad mental y una forma excelente de conocerse a uno mismo. 


Sé que muchos no se van a atrever, porque muy en el fondo de su mente saben que así se pierde la fe en sus creencias religiosas o políticas, que como todo el mundo sabe son las verdaderas y las demás, falsas y ridículas, como alguien les explicó en su día.

Lo que no te contaron del rebaño
Lo que no te contaron del rebaño
¿Es bueno o malo hacer esta discriminación entre las ideas propias y las ajenas? Pues ambas cosas, diría yo. La educación consiste precisamente en imbuir ideas al niño que fuimos para adquirir conocimientos y desenvolvernos en la sociedad. El niño acepta sinceramente lo que viene de sus padres, aprendiendo sobre todo de lo que ve antes de lo que le dicen, virtud que perdemos con los años. Más tarde, aceptar conscientemente ciertos ritos sociales hace que no te excluyan por ser un bicho raro, pero hay que recordar que simplemente son ritos tribales y que solo tienen el valor del consenso de mucha gente. Saber discriminar en tu mente todo este tipo de ideas y comportamientos ya hace que sepas qué ideas no son tuyas. 

Cuando profundizas mas en esta línea, te das cuenta de que desde la forma de comer hasta tus creencias religiosas (a veces es lo mismo) no son tuyas, alguien te las contó y tú te las creíste. Un bebé afgano adoptado por Testigos de Jehová, seguramente de mayor  venderá Biblias de casa en casa y otro bebé cuya familia sean Testigos de Jehová, si está criado por afganos en Afganistán, es muy probable que acabe siendo talibán, o como mínimo musulmán convencido. ¿Llegaron ambos bebés a este estado pensando por si mismos? La respuesta es evidentemente negativa. Te recuerdo que tu también fuiste bebé y naciste donde naciste. Por eso tienes las ideas que tienes, así de sencillo. 

Sin embargo, cuando empleas la cabeza para algo más que separar las orejas, empiezas a estar en serio peligro social, de hecho en ciertos lugares del planeta puede peligrar tu integridad. Cuando razonas como Homo Sapiens (es muy gracioso lo de sapiens viendo las cosas que hacemos) automáticamente cuestionas muchas cosas que en el rebaño se consideran verdades absolutas. Si sigues adelante con tu mente, pronto harás lo mismo con tus propias ideas. En ese momento, aunque en apariencia seas uno más del rebaño (cosa muy saludable como ser social que eres), en realidad sientes que su calor ya no te calienta y que te deja muy indiferente. Dicho de otra manera, continuas respetando muchas convenciones sociales en las que no te cuesta nada participar, pero en otros temas te plantas y en el mejor de los casos les sigues el rollo, pero interiormente ya no te crees nada.

Lo más chocante es que la sociedad ya te había enseñado todo esto: primero crees en los Reyes Magos, pero cuando maduras ya sabes que son los padres, aunque participes de la inocente broma. El peligro del homo sapiens son los que limitan, coaccionan, encarcelan, torturan, imponen sus ideas aborregadas y llegan a morir y matar por estas creencias del rebaño que algún pastor iluminado les hizo creer. Piensa, que para eso existes.

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6 comentarios:

  1. Muy interesante esta entrada. Da para mucho. Comparto la idea de que modela más la educación que la genética. El mormón, el integrista, el fanático... se hacen, no nacen. Y ¡ay! del que reme contracorriente en un sistema totalitario. Los "homo sapiens" que dices no interesan, sólo necesitan creyentes, crédulos y borregos no críticos.
    Un saludo.

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    1. Todos los que citas son los ciudadanos perfectos. Ahora, con las redes sociales es fácil detectar desviaciones e intentos de que el borrego se convierta en cabra.

      Un saludo

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    2. Una prueba que confirma lo que dices la tienes en la opción política de cada uno. Es muy difícil encontrar una mayoría de gente que votando a un partido concreto sea capaz de repartir estopa a unos y a otros si se lo merecen. Son creyentes, como te decía, no seres pensantes.

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    3. Debe formar parte de la condición humana, es triste, pero es así.

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  2. Hay los progresistas y los fanáticos. Sin embargo, dentro de los mismos progesistas existen quienes piensan que está con ellos o contra ellos...

    Muy interesante Carolus
    Saludos

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    Respuestas
    1. Lo de la dualidad es muy humano, rara es la persona que en vez de dividir, integra. Y en realidad, somos todos iguales: monos un poco mas inteligentes que el resto asustados y miedosos.

      Un saludo, Manuel

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