18 de marzo de 2014

África y un nazi de raza negra

Dofi Mamadou combatió de niño en una milicia en el Congo, hasta que un mal día una mina mató a casi todo su pelotón y a él lo dejo malherido. Tras una larga convalecencia, salió de ésta, pero abandonó su fusil. No tenía ni oficio ni beneficio, ni nada que perder, así que atravesó el Sahara, el Mediterráneo y llegó a Europa en una patera. En el norte de África, las mafias del Magreb le hicieron pasar una mala experiencia, dicho de forma suave.


Dofi aprendió alemán e inglés. También aprendió a leer, afición que le consumía mucho tiempo libre. Nunca fue muy religioso, su niñez le curó de espanto, como mucho, tenia cierto respeto a la brujería. El caso es que no le dio por leer ni biblias ni coranes. Es más, cayó en sus manos el Mein Kampf de Hitler. Este libro y su autor le impactaron grandemente. A partir de entonces, profundizó a su manera en estas ideas y siguió leyendo sobre biografías de grandes personajes: Gengis Khan, Ciro el Grande, Mao, Stalin, Julio César, Napoleón… 

África y un nazi de raza negra
África y un nazi de raza negra
Dofi Mamadou era un joven introvertido y algo extraño. No se le conocían muchos amigos. Cuando tuvo suficiente dinero volvió a su país. Con su experiencia de soldado y lo que había aprendido en Europa, en un tiempo record, se hizo con el control de una de tantas milicias de su país. Sin embargo, actuó de forma muy diferente a lo habitual. Fue generoso con los vencidos, que pasaron a engrosar sus fuerzas. En el territorio que controlaba, se preocupó por las condiciones de vida de la población civil, se acabaron los abusos y su zona empezó a desarrollarse a gran velocidad. En menos de un año, tomó el poder en el Congo. Tras otros dos años, el Congo fue irreconocible: pacificado, unido, con el hambre erradicada y pujante. Todo el mundo se felicitaba por los logros de Dofi y los beneficios que había logrado para su país y el ejemplo que suponía para sus países vecinos. En pocos meses, con una astuta mezcla de amenazas, diplomacia, alianzas y beneficios, logró convertir en estados aliados en teoría y vasallos en la práctica a todas las antiguas colonias europeas del África Negra. En muy poco tiempo, también logró unificarlas bajo su mando. 

Un inmenso estado que desde abarcaba desde el Sahel hasta la frontera de Sudáfrica estaba bajo su mando. Poseía inmensos recursos naturales: petróleo de Nigeria, metales preciosos, uranio, tierras raras, placas solares en el Sahara, etc. No solo eso, lo más preocupante era que por primera vez en la historia de la humanidad se declaraba la primera nación negra, en la que nada importaba la religión o tribu, solo el color negro… que era la raza superior y las otras razas, infrahumanas. Mientras se realizaban imponentes obras públicas, se acababa con el hambre y desaparecían enfermedades endémicas, se creaba un imponente ejército dotado con armamento importado de China, Rusia, Corea del Norte e Irán. Se detectaron campos de concentración y exterminio donde esclavos de raza blanca trabajaban para este nuevo orden. Las otras razas no tenían cabida en este continente.

El primer choque armado fue contra Sudáfrica, pero en menos de un mes de guerra relámpago, fue anexionada y la población blanca exterminada. El siguiente objetivo fue el Magreb, pues el lema de Dofi era África para los africanos, pero solo los de raza negra. Construyó una inmensa presa en el tramo del Nilo que discurre por Sudán, dejando a Egipto solo con las reservas de la presa de Assuan. El siguiente paso fue un brutal bombardeo de esta presa, con lo que el caos creado por la riada fue descomunal. Egipto se rindió a la misma velocidad que Japón tras Hiroshima. Libia, Argelia y Marruecos duraron muy poco. Ahora toda África era negra, y se había convertido en una gran potencia mundial liderada por un nazi.

Solo hay una raza que los negros odien más que a los blancos: los árabes, pues han sido el pueblo más esclavista de la historia. Estaba claro donde Dofi realizaría su próxima acción. Sin embargo, se limitó a fomentar una gran guerra fratricida (cosa fácil) en Oriente Medio. El bando ganador, que saldría muy debilitado, sería presa fácil de África. Y ahí paró su expansión, ya tenía África en su poder y a sus enemigos destruidos. Con Europa, se limitó a cerrar los estrechos de Suez y Gibraltar y a montar insurrecciones con la población negra residente en toda la Unión, así como a inundarla de inmigrantes magrebíes que huían de las masacres del norte de África. Con semejantes problemas internos, la UE ya no era enemigo para África.

En todo el continente americano, visto todo lo anterior, se lo pensaron mucho antes de iniciar una guerra contra la nueva potencia: un levantamiento de su población negra tal vez pudiera triunfar en muchos países, como de hecho ocurrió en Haití, que se unió a África.

EEUU, Rusia y China se empezaron a asustar ante el cariz de los acontecimientos. Declararon la guerra a esta nueva potencia. Sin embargo, África tenía un férreo control sobre su internet a la vez que formidables armas informáticas. A las pocas horas de que se declarara esta guerra, África cerró su conexión de internet al mundo y atacó con ciberarmas a todo el planeta. Todos los sistemas de armas, satélites, centrales nucleares, oleoductos, comunicaciones, finanzas, etc. quedaron paralizados. El caso fue total y  murieron millones de personas en todos los continentes. A este ataque de África se respondió con las pocas armas nucleares que aun funcionaban, pero muchas fueron interceptadas, aunque nueve lograron su objetivo. El contragolpe fue con las escasas armas nucleares que África disponía así como armas químicas y biológicas. En menos de 48 horas, por ambos bandos se paró esta guerra que llevaba rápidamente el planeta al apocalipsis. 

África fue el claro vencedor, ya que sufrió menos daños que sus rivales. Un nuevo orden reinaba en la Tierra en el Siglo XXI, el siglo de un África negra y nazi.

Cincuenta años más tarde, el sucesor de Dofi vería como unos negros llegaban a Marte,  como dominaban el espacio exterior de la Tierra, como su raza colonizaba la Luna en exclusiva y como sus naves automáticas preparaban el desembarco en todo el sistema solar. Para las otras razas, les dejaban confinados a un planeta superpoblado y agotado, ya que solo ellos iban a conquistar el espacio exterior. El futuro del universo se presentaba muy, muy negro, para mayor gloria de la raza elegida.

7 comentarios:

  1. Ya veo que tú también eres un buen aficionado al deporte de la historia ficción. No es mala cosa, aunque eso de negro y nazi es como lo de "anarcocasado", que me decía uno.
    Un saludo.

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    1. No es historia, es futuro-ficción. Además, ¿por qué no podría funcionar? (Esperemos que no haya mas nazis, sean del color que sean)

      Un saludo

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  2. Interesante...Pero quizás en el momento de la expansión sufriría un atentado...o La escisión de alguno de su vasallos...

    Todo cabe en estos tiempos...

    Saludos Carolus

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    1. Todo lo que dices es posible, en realidad he cogido como ejemplo la carrera de un Hitler victorioso. Quien sabe, solo espero no servir de inspiración a este nazi negro (o de otro color) del futuro...

      Saludos, Manuel

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  3. Es imposible que pase, ya que los más racistas con los negros son los propios negros.... Odian a los blancos, odian a los moros y a los árabes, pero a lo que más odian es a los otros negros.

    Aún que me tachen de politicamente incorrecto, los principales proveedores de carne para la exportación a américa durante la época colonial no eran los europeos, estos eran simples transportistas.

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    1. De acuerdo al 100 %, pero la historia da muchas sorpresas. En España siemrpe hemos estado a tortas hasta que alguien nos pone las pilas una o dos veces por siglo.

      Respecto a los esclavos, los arabes eran los proveedores y los europeos los comrpadores y transportistas.

      Saludos

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  4. Como se pongan deacuerdo estilo chino o ruso... con un zar que los alinie nos dan pal pelo fijo.
    Y cuenta que los negros también vendían a otros negros.... al fin y al cabo son humanos como todos.

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