La historia de la langosta en Estados Unidos es un fascinante ejemplo de cómo la percepción de un alimento puede cambiar drásticamente con el tiempo. En la época colonial, la langosta era considerada "carne de desecho" y estaba reservada para los más pobres, prisioneros y esclavos. Era tan abundante que se acumulaba en las playas en grandes cantidades, llegando incluso a la altura de las rodillas. Los pueblos indígenas y los colonos utilizaban las langostas principalmente como fertilizante o cebo para pescar, en lugar de consumirlas. La reputación de la langosta era tan mala que tener conchas de langosta en casa se consideraba un signo de pobreza extrema, lo que llevaba a la gente a enterrarlas en sus patios para ocultarlas de los vecinos. La situación llegó a tal punto que algunos sirvientes contratados en Massachusetts demandaron a sus empleadores por obligarlos a comer demasiada langosta. El tribunal falló a su favor, limitando el consumo de langosta a no más de tres vece...