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5 de abril de 2013

Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos

Ha sido uno de los mayores crímenes de toda la historia: el exterminio deliberado, por hambre, de siete millones de ucranianos. Fue una decisión política de Stalin, que pretendía así “disciplinar” al díscolo campesinado de Ucrania


La palabra Holodomor proviene del ucraniano, y significa matar por hambre. El término fue utilizado por primera vez por el escritor Oleksa Musienko en un reportaje presentado a la Unión de Escritores Ucranianos de Kiev en 1988.


Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos
Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos
En el cuarto sábado del mes de Noviembre, en Ucrania y en las comunidades ucranianas de todo el mundo, se conmemora el acontecimiento y se rinde homenaje a las víctimas del Holodomor.

Hablando de la Ucrania de hoy, se suele mencionar su excepcional potencial agropecuario, debido a las grandes reservas de sus fertilísimas tierras negras, muy importantes a escala europea y también planetaria. No en vano se la llamaba "el granero de Europa", siendo, a comienzos del siglo pasado, uno de los mayores productores de trigo en el mundo. Por eso es difícil concebir que este país y su pueblo hayan quedado en el ojo de tormenta de la mayor catástrofe mundial del siglo XX, y la mayor de la historia de Ucrania, maquinada como genocidio por hambre. Durante los años 1932/33 murieron, por esta causa, de 7 a 10 millones de personas. El número exacto de víctimas aún no ha podido ser determinado por historiadores y demógrafos, ni tampoco sus tremendas consecuencias sobre las posteriores generaciones. Para ponerle rostro humano a la tragedia baste señalar que, a finales del verano de 1933 y sólo en la región de Kiev, se registraron en torno a 300.000 niños huérfanos sin hogar; un mes más tarde dos tercios de estas criaturas (200.000) ya se dieron por muertas.

La muerte por inanición es una de las más espantosas que se puedan afrontar. Representa, a la vez, la prueba más palpable del carácter criminal del comunismo. Porque la orden de someter a la población civil ucraniana a una hambruna “artificial” partió de las tripas -malditas y bien repletas- del Kremlin. No es propaganda, sino una terrible verdad sacada a la luz por los historiadores y reconocida como tal por todos los países civilizados y las Naciones Unidas.


Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos. Monumento conmemorativo
Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos. Monumento conmemorativo 

La plaga del hambre no se desató en Ucrania por sequías, inundaciones, incendios o cualquier otra causa natural. Se desató por odio. Según atestiguan los archivos oficiales de la época, en los momentos previos al terror Ucrania contaba unas enormes reservas de trigo que, por sí mismas, habrían paliado cualquier efecto que sobre la población hubiera sobrevenido por pérdida de las cosechas. Sin embargo, el Gobierno comunista ordenó la venta de esas reservas al exterior y prohibió cualquier intercambio comercial entre zonas rurales, lo que impedía en la práctica el abastecimiento de alimentos en las aldeas.

¿Cómo pudo ocurrir tan horrible crimen sin que haya habido resistencia armada del pueblo afectado y sin que la opinión pública internacional tomara cartas en el asunto?

Con la caída del imperio zarista en 1917, Ucrania, después de sucesivos y correlativos pasos políticos, proclamó su total independencia el 22 de enero del año 1918. Es reconocida por muchas naciones del mundo, incluyendo el gobierno bolchevique de Lenin.

Después de una corta pero cruenta lucha libertadora en el "cuadrángulo de la muerte", la mayor parte del país quedó incorporada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), mientras sus territorios occidentales eran repartidos entre Polonia, Checoslovaquia y Rumania.

Ya dueño absoluto del poder en la URSS, en 1928, Stalin aplica su plan quinquenal destinado a convertir el país en un "paraíso terrenal". Todo impedimento para su realización debería ser eliminado. El individualismo ucranio era un obstáculo. Así comienza la era del terror contra la Iglesia y la dirigencia nacional ucrania. Se arrestan, fusilan o deportan a Siberia millares de líderes religiosos e intelectuales, científicos, estudiosos, artistas y poetas.
 
En 1930, se ordena que la colectivización de la tierra deba ser completada, a más tardar, en dos años. Las tierras de los kulaks y todas sus pertenencias son confiscadas por el Estado. Miembros de choque del partido comunista son traídos de las ciudades para "ayudar" en la colectivización. El que se opone es denunciado y deportado. Los impuestos, pagaderos en granos, se aumentan exageradamente, obligando así a los campesinos a incorporarse a las granjas colectivas, donde estos impuestos son tres veces menores.

El aniquilamiento físico masivo de los agricultores ucranios, por medio del hambre artificial, fue un consciente acto terrorista de un sistema político contra gente pacífica, a cuya consecuencia desapareció no sólo una numerosa capa de prósperos y libres campesinos-empresarios, sino también varias generaciones de la población rural. Fueron socavadas las bases sociales de la nación, sus tradiciones, su cultura espiritual y autóctona.


Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos. Monumento conmemorativo
Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos. Monumento conmemorativo 
Según el conocido científico estadounidense James Mace: "La colectivización forzada fue una tragedia para todo el campesinado soviético, pero para los ucranios fue una tragedia en particular. Tomando en cuenta la casi total destrucción de las elites urbanas, la colectivización representaba su aniquilamiento como organismo social y factor político.

Por orden del gobierno se prohibía todo tipo de comercio en las aldeas, se impedía el abastecimiento de productos alimenticios, se perseguía y se condenaba a diez años de prisión (que en la Rusia de la época equivalía a una muerte segura) o fusilamiento cualquier forma de utilización de pan como pago por el trabajo, en las regiones que no hubieran cumplido con las cuotas establecidas de entrega de granos. 

En la primavera de 1933 el Holodomor llegó a su punto culminante. Murieron de hambre 25.000 personas por día, 1.000 por hora y 17 seres humanos por minuto. Probablemente, tomando en cuenta los resultados del censo poblacional del año 1937, la pérdida de vidas como consecuencia del agotamiento físico total, del tifus, de envenenamientos gastrointestinales, canibalismo, represiones, suicidios, debido al desorden psíquico y colapso social, representaba, en el territorio de Ucrania, a ocho millones de personas, aproximadamente.

Por su direccionamiento antiucranio y por la magnitud en su aplicación, el Holodomor de los años 1932/33 se reveló como el arma más terrible de destrucción masiva y de esclavización social de los campesinos, utilizada por el régimen totalitario.

A pesar de su extraordinaria crueldad, el caso ucraniano no fue más que un capítulo del terror comunista en el mundo, que los historiadores cifraron, en 1998, en unos 100 millones de muertos acumulados a lo largo de su sanguinaria historia.

17 de febrero de 2012

El Arte de la Guerra. Batalla de Stalingrado


Tras el relativo fracaso de la invasión de 1941, que había conseguido importantes conquistas pero había fracasado en su intento de ocupar Moscú y Leningrado, Hitler, incapaz de lanzar en 1942 una ofensiva de igual magnitud, optó por pasar a un ataque limitado en vez de consolidar las anexiones conseguidas. 

Batalla de Stalingrado
El Arte de la Guerra. Batalla de Stalingrado
Fotograma de la película "Enemigo a las puertas" 
El ataque se dirigió hacia el sur con la finalidad de acceder al petróleo del Cáucaso. En un principio, la "guerra relámpago" alemana fue un total éxito y las tropas alemanas avanzaron vigorosamente. Sin embargo, hubo un momento en que el ejército alemán se dividió en dos objetivos: ocupar la ciudad de Stalingrado en el Volga, punto clave hacia los Urales, y continuar el avance hacia el sur, hacia el Cáucaso. 

Esta división de fuerzas fue fatal ya que las tropas nazis se encontraron con una creciente resistencia soviética. Hitler decidió concentrarse en ocupar la ciudad que llevaba el nombre del dictador soviético. Una brutal lucha casa por casa llevó al ejército alemán al corazón de la ciudad.

Sin embargo, el ejército de Von Paulus, cada vez ...
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13 de junio de 2008

El gen de la maldad


Hace tiempo se decía que el inconsciente era un tirano y que determinaba todos nuestros actos, por lo que no podíamos ser libres. Durante muchos siglos se tomaba muy en serio el determinismo, una especie de fatalismo que razonaba que como el destino estaba escrito daba igual lo que intentaras hacer. Otras escuelas de pensamiento creen que al ser las personas el producto de las circunstancias, ambiente y entorno no tenemos elección: Al Capone podría ser Usted si hubiera nacido en sus mismas circunstancias.

Actualmente se escucha cada vez más el tema de los genes. Por ejemplo, alguien es un cabrón con pintas, un gilipollas, un medio tonto o un genio porque tiene un gen que le obliga a serlo. El caso más espectacular (por ahora) en España, es el de un violador reincidente. Su abogado y algún “científico” de medio pelo dicen que tiene un “medio gen” que le obliga a relacionarse con las mujeres como el hombre de las cavernas: garrotazo en el cogote y aquí te pillo, aquí te mato. Y yo voy y me lo creo, no te jode. Estos listos saben un rato de medios genes y de antropología prehistórica. En fin, para que extenderse, tal vez si ellos fueran las víctimas dirían otra cosa que les saldría de lo mas hondo de sus genes…

Y esto va en serio. En algunos países se atenúan o absuelven delitos basándose en el tema genético. Por esta lógica, Stalin y Hitler y tantos hideputas que en el mundo han sido, saldrían absueltos.

Algo habrá en los seres humanos de predisposición genética, tiranía del inconsciente, determinismo y circunstancias del entorno. Admito que a algunas personas les es mucho mas difícil que a otras no doblegarse a todos estos condicionantes. Pero de ahí a emplearlo como coartada para cualquier comportamiento, me parece un insulto a la Humanidad, a su inteligencia y sobre todo a quienes padecen sus salvajadas. Aunque tenían su puntito borde, creo que en la Antigüedad eran más responsables de sus actos. Con el tiempo tal vez vamos a peor. Seguro que será por los genes. El Diablo se esconde en el ADN, mal asunto.