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Pensamientos de Steve Jobs ante su muerte

Este fue el discurso de Steve Jobs mientras estaba en su lecho de muerte y cerca de la muerte.

Pensamientos de Steve Jobs ante su muerte
Pensamientos de Steve Jobs ante su muerte
“Alcancé el pináculo del éxito en el mundo de los negocios. A los ojos de los demás, mi vida es un epítome del éxito.

Sin embargo, aparte del trabajo, tengo poca alegría. Al final, la riqueza es solo un hecho de la vida al que estoy acostumbrado.

En este momento, acostado en la cama enferma y recordando toda mi vida, me doy cuenta de que todo el reconocimiento y la riqueza de la que me enorgullecía tanto, palidecen y pierden sentido frente a la muerte inminente.

En la oscuridad, miro las luces verdes de las máquinas que sostienen la vida y escucho los zumbidos mecánicos, puedo sentir el aliento del dios de la muerte acercándose ...

Ahora lo sé, cuando hemos acumulado suficiente riqueza para durar toda nuestra vida, debemos abordar otros asuntos que no están relacionados con la riqueza ...

Debería ser algo más importante:

Quizás relaciones, quizás arte, quizás un sueño de los días más jóvenes

La búsqueda ininterrumpida de riqueza solo convertirá a una persona en un ser retorcido, como yo.

Dios nos dio los sentidos para hacernos sentir el amor en el corazón de todos, no las ilusiones provocadas por la riqueza.

La riqueza que he ganado en mi vida no puedo llevarla conmigo. Lo que puedo traer son solo los recuerdos precipitados por el amor.

Esas son las verdaderas riquezas que te seguirán, te acompañarán y te darán fuerza y ​​luz para continuar.

El amor puede viajar mil millas. La vida no tiene limites. Ve a donde quieras ir. Alcanza la altura que deseas alcanzar. Todo está en tu corazón y en tus manos.

¿Cuál es la cama más cara del mundo?

Cama enferma ...

Puede contratar a alguien para que conduzca el automóvil por usted, gane dinero por usted, pero no puede tener a alguien que se encargue de la enfermedad por usted.

Se pueden encontrar cosas materiales perdidas. Pero hay una cosa que nunca se puede encontrar cuando se pierde: la vida.

Cuando una persona ingresa al quirófano, se dará cuenta de que hay un libro que aún no ha terminado de leer: el Libro de la Vida Saludable.

En cualquier etapa de la vida en la que nos encontremos ahora, con el tiempo, enfrentaremos el día en que baje el telón.

Tesoro Amor para su familia, amor para su cónyuge, amor para sus amigos.

Trátese bien. Aprecia a los demás."

Todos sabemos que Steve Jobs no era tmuy amable como persona y se arrepiente de lo mal que  hizo al romper las conexiones con las personas, maltratar a sus trabajadores y aprovecharse de las personas.

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Tus probabilidades de morir

Un día u otro, morirás. Al menos es una certeza a tener en cuenta.


Lo que aún no sabes es la forma en que dejarás el mundo de los vivos para unirte a los muertos, y la inesperada cadena de circunstancias que te han llevado a esta situación. 

Tus probabilidades de morir
Tus probabilidades de morir


Aquí verás algunas pistas estadísticamente probadas, solo para guiarte. Así tienes la mejor oportunidad de decir adiós a tu existencia:

1. Como resultado de una enfermedad cardíaca: 1 de cada 5 probabilidades. Los niños hablan de "morir de viejo". Es algo así. El corazón está cansado, así que deja de latir. Final de la historia.

2. Como resultado de cáncer, probabilidad: 1 de cada 7.

3. Después de un infarto, sea cerebral o cardíaco, la probabilidad es de 1 de cada 23. Al menos sucede rápido… generalmente.

4. Como resultado de una lesión: probabilidad es de 1 de cada 36. Como un cuchillo, un machete, una motosierra, una espada...

5. Como resultado de un accidente automovilístico, la probabilidad es de 1 de cada 100. Por lo tanto, entre "beber o conducir" puede ser mejor conducir, incluso aunque sea mal. Dilema sagrado de todos modos.

6. Como resultado del suicidio, probabilidad es de 1 de cada 121. En el mundo, una persona se suicida cada 40 segundos.

7. Después de una caída, probabilidad es de 1 de 246. Por eso dicen que los niños no corran por las escaleras. ¡Saldrá bien 245 veces; la 246, no vendrá llorando!

8. Como resultado de un ataque con arma de fuego, la probabilidad es de 1 de cada 325.

9. Como resultado de un incendio, la probabilidad es de 1 de cada 1.116.

10. Como resultado de las fuerzas de la naturaleza, la probabilidad es de 1 de cada 3.357. Algo todavía muy débil en comparación con todo lo que le hemos hecho a la Naturaleza.

11. Como resultado de un accidente de bicicleta, la probabilidad es de 1 de cada 4.717. Te enseñará a no saltarte los semáforos en rojo mientras otros esperan...

12. A causa de una electrocución, probabilidad es de 1 de cada 5.000.

13. Como resultado de ahogamiento, probabilidad es de 1 de cada 8.942.

14. Como resultado de un accidente aéreo, la probabilidad es de 1 de cada 20.000. Recuerda las estadísticas, todos tenemos un amigo a quien tranquilizar en el avión en un momento de nuestra vida.

15. Por una inundación, probabilidad es de 1 de cada 30.000. Esto es un promedio, si vives en un país selvático o en un desierto, entérate de las estadísticas locales.

16. Como consecuencia de una condena de muerte (legal), probabilidad es de 1 de 58.618. De ahí la utilidad de no considerar a Texas como un destino turístico potencial.

17. Como resultado de un tornado, la probabilidad es de 1 de cada 60.000. En eso consiste el arte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

18. Como resultado de un flechazo (en el significado original del término), la probabilidad es de 1 de 83.930

19. Por una picadura de abeja (o mordedura de serpiente), 1 de cada 100.000 de probabilidades Estas criaturas tienen más probabilidades de morir a causa de un humano.

20. Por un terremoto, la probabilidad es de 1 de 131.890. Si te sucede esto, normalmente no estarás solo en las estadísticas. Es tranquilizador saber que vamos en un equipo.

21. A cusa del ataque de un perro, la probabilidad es de 1 de 147.717¿De verdad es el mejor amigo del hombre?

22. Como resultado de un impacto de asteroide, la probabilidad es de 1 de cada 500.000

23. Como resultado de un tsunami, la probabilidad es de 1 de cada 500.000

24. Como resultado de un accidente por fuegos artificiales, la probabilidad es de 1 por cada 615.488. La vida es una fiesta, y a veces la muerte también.

Así que tras leer esto, disfruta de la vida, ¡vamos a pasar mucho tiempo muertos!

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Miedo a la muerte

Todos tenemos miedo a la muerte, pero si lo pensamos detenidamente, no deberíamos afrontar la muerte con miedo.


Ya sea por influencia social, cultural o religiosa, el ser humano tiene miedo a la muerte. ¿Qué nos aterra de ese tránsito?


Para unos la posibilidad de acabar para siempre en un infierno; para otros, la disolución y desaparición en al nada; en otras culturas, un eterno renacer en fatigosas e interminables reencarnaciones, creencia que fue cristiana hasta el año 543. En resumen, nos da miedo el no saber qué ocurre tras la muerte.

Miedo a la muerte
Miedo a la muerte

Otro enfoque diferente sobre cuando no estamos vivos

Sin embargo, hay otra pregunta “simétrica” a la anterior que muy pocas personas se hacen y que puede aportar algo de calma y disipar este miedo: ¿sabes dónde estabas antes de que nacieran tus abuelos? Yo no lo sé, ¿alguien me lo puede decir? La filosofía, la religión, cualquier sistema de pensamiento ha dejado desatendida esta pregunta, y creo que es muy importante.

Seguramente te parezca una tontería, pero hay una segunda pregunta: ¿sientes el mismo miedo ante la muerte que por no saber donde estabas antes de nacer?

Probablemente, tras la muerte volvamos al mismo lugar del que vinimos. Y si hasta ahora no te había dado miedo el saber de dónde vienes, ¿cómo puedes tener miedo de volver a ese lugar?

Como dijo Epicuro, mientras la muerte es, nosotros no somos y mientras nosotros somos, la muerte no es. Así que vive y disfruta la vida, porque todos tenemos sobre nosotros una espada de Damocles y en cualquier momento puede caer sobre ti.

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¡Te he prevenido!, dijo la Muerte

Un día, un joven se arrodilló a orillas de un río. Metió los brazos en el agua para refrescarse el rostro y allí, en el agua, vio de repente la imagen de la muerte. 


Se levantó muy asustado y preguntó:


-Pero… ¿qué quieres? ¡Soy joven! ¿Por qué vienes a buscarme sin previo aviso?

-No vengo a buscarte -contestó la voz de la muerte-. Tranquilízate y vuelve a tu hogar, porque estoy esperando a otra persona. No vendré a buscarte sin prevenirte, te lo prometo.

El joven entró en su casa muy contento. Se hizo hombre, se casó, tuvo hijos, siguió el curso de su tranquila vida. Un día de verano, encontrándose junto al mismo río, volvió a detenerse para refrescarse. Y volvió a ver el rostro de la muerte. La saludó y quiso levantarse. Pero una fuerza lo mantuvo arrodillado junto al agua. Se asustó y preguntó:

-Pero ¿que quieres?

-Es a ti a quien quiero -contestó la voz de la muerte-. Hoy he venido a buscarte.

-¡Me habías prometido que no vendrías a buscarme sin prevenirme antes! ¡No has mantenido tu promesa!

¡Te he prevenido!, dijo la Muerte
¡Te he prevenido!, dijo la Muerte
-¡Te he prevenido!

-¿Me has prevenido?

-De mil maneras. Cada vez que te mirabas a un espejo, veías aparecer tus arrugas, tu pelo se volvía blanco. Sentías que te faltaba el aliento y que tus articulaciones se endurecían. ¿Cómo puedes decir que no te he prevenido?

Y se lo llevó hasta el fondo del agua.


La puerta negra y lo que el rey daba a elegir

Érase una vez en un país muy lejano un rey que era muy polémico por sus acciones.


Tomaba a los prisioneros de guerra y los llevaba hacia una enorme sala. Los prisioneros eran colocados en grandes hileras en el centro de la sala y el rey gritaba diciéndoles:


-Les voy a dar una oportunidad, miren el rincón del lado derecho de la sala.

Al hacer esto, los prisioneros veían a algunos soldados armados con arcos y flechas, listos para cualquier acción.

-Ahora, continuaba el rey, miren hacia el rincón del lado izquierdo.

Al hacer esto, todos los prisioneros notaban que había una horrible y grotesca puerta negra, de aspecto dantesco, cráneos humanos servían como decoración y el picaporte para abrirla era la mano de un cadáver. En verdad, algo verdaderamente horrible solo de imaginar, mucho más para ver.

La puerta negra
La puerta negra
El rey se colocaba en el centro de la sala y gritaba:

- Ahora escojan, ¿qué es lo que ustedes quieren? ¿Morir clavados por flechas o abrir rápidamente aquella puerta negra mientras los dejo encerrados allí? Ahora decidan, tienen libre albedrío, escojan.

Todos los prisioneros tenían el mismo comportamiento: a la hora de tomar la decisión, ellos llegaban cerca de la horrorosa puerta negra de más de cuatro metros de altura, miraban los cadáveres, la sangre humana y los esqueletos con leyendas escritas del tipo: "viva la muerte", y decidían: 

-"Prefiero morir atravesado por las fechas."

Uno a uno, todos actuaban de la misma forma, miraban la puerta negra y a los arqueros de la muerte y decían al rey:

- "Prefiero ser atravesado por flechas a abrir esa puerta y quedarme encerrado".

Millares optaron por lo que estaban viendo que hacían los demás: elegir la muerte por las flechas. 

Un día, la guerra terminó. Pasado el tiempo, uno de los soldados del "pelotón de flechas" estaba barriendo la enorme sala cuando apareció el rey. El soldado con toda reverencia y un poco temeroso, preguntó: 

- "Sabes, gran rey, yo siempre tuve una curiosidad, no se enfade con mi pregunta, pero, ¿qué es lo que hay detrás de aquella puerta negra?"

El rey respondió: "Pues bien, ve y abre esa puerta negra." 

El soldado, temeroso, abrió cautelosamente la puerta y sintió un rayo puro de sol besar el suelo de la enorme sala, abrió un poco más la puerta y más luz y un delicioso aroma a verde llenaron el lugar.
El soldado notó que la puerta negra daba hacia un campo que apuntaba a un gran camino. Fue ahí que el soldado se dio cuenta de que la puerta negra llevaba hacia la libertad.


Cómo superar el miedo a la muerte

Para la sociedad occidental es un profundo tabú pensar o hablar de la muerte. Esto es consecuente con nuestra obsesión con ser joven. La industria funeraria y nuestro comportamiento habitual en torno a la muerte han creado un enfoque sobre la desinfección de la evidencia física de la muerte y la supresión de las reacciones emocionales comunes a la muerte. 


Sabemos que todos vamos a morir, pero todavía tenemos que aprender a aceptar esta realidad y normalizar las conversaciones necesarias para consolarnos en torno a las cuestiones relacionadas con la muerte.

Estas son algunas de las citas que hacen reflexionar sobre el miedo a la muerte:

"El miedo a la muerte se desprende del miedo a la vida. Un hombre que vive plenamente dispuesto a morir en cualquier momento." Mark Twain

"El miedo a la muerte es el más injustificado de todos los temores, porque no hay riesgo de accidente para alguien que está muerto." Albert Einstein

"El miedo a la muerte aumenta en proporción al aumento de la riqueza." Ernest Hemingway

"Los hombres temen a la muerte como los niños temen a la oscuridad." Francis Bacon

"La muerte es extremadamente simple. Exhalas, y ya no respirar mas" Sogyal Rimpoché

"No tengo miedo de la muerte. Es el juego que pone fin a jugar el juego de la vida." Jean Giraudoux

"No podemos desterrar los peligros, pero podemos desterrar temores. No hay que menospreciar la vida por culpa del temor a la muerte." David Sarnoff

"El que no teme a la muerte muere una sola vez." Giovanni Falcone

Cómo superar el miedo a la muerte
Cómo superar el miedo a la muerte
El "Miedo" se puede ver como un acrónimo de "expectativas de fantasía que parecen reales." El miedo a la muerte nos impide explorar su realidad y su significado. Sin saber qué esperar, creamos expectativas fantasiosas sobre la muerte que nos asusta porque parecen reales para nosotros. Como seres vivos que somos, no podemos saber cuál va a ser nuestra muerte, pero debemos enfrentarnos al desafío de aceptar su realidad.

El miedo a la muerte es conocido como tanatofobia y abarca muchas de las siguientes preocupaciones específicas que rodean el proceso de morir y la realidad de la muerte misma:

Estar muerto

Perder el control

Dejar atrás a seres queridos

La pérdida de la dignidad, la independencia y la autonomía

Experimentar la enfermedad, el dolor y el sufrimiento

Lo desconocido

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Con la muerte en tu bolsillo

Vivimos muy confiados en que todo discurrirá en el presente y en el futuro tal y como resultó ser hasta ahora. Sin embargo, eso es una falacia porque causas minúsculas en apariencia pueden originar efectos gigantescos. Tal vez ahora estemos en una de esas ocasiones, y con consecuencias mortales.


Tal vez conozcas el internet TOR. Si no es el caso, te puedo decir que normalmente hacemos la siguiente asociación: Internet = Google. Aunque sea una reducción de la realidad, tiene su parte de verdad. La realidad es que de todo el internet, la parte visible es un porcentaje muy pequeño del total. La parte oscura y oculta es mucho mayor. Existe otra parte anónima en la que circulan todo tipo de personas y personajes: paranoicos del anonimato, terroristas, delincuentes, narcos, hackers de pata negra, pederastas, sicarios, servicios de inteligencia y cualquiera sabe cuánta más fauna de todo tipo y condición. Puedes ver información sobre el tema en: http://es.wikipedia.org/wiki/Tor

Con la muerte en tu bolsillo
Con la muerte en tu bolsillo
El caso es que en esta red circula desde hace unos meses una información cuando menos inquietante. Tal y como expliqué en un enlace en mi anterior artículo http://elartedelaestrategia.blogspot.com.es/2013/11/el-hacker-del-infierno.html “Barnaby Jack, fallecido recientemente por causas que aún se desconocen, afirmaba ser capaz de sabotear el marcapasos, el sistema de diálisis o la bomba de insulina de una persona para acabar con su vida, aprovechando los fallos de seguridad de dichos aparatos. [...] Curiosamente, Jack murió precisamente antes de la cita anual de los hacker de todo el mundo en Las Vegas, donde iba a hablar sobre la seguridad y el pirateo en los aparatos médicos. Su repentina muerte ha hecho que se alcen las voces de los amantes de las teorías conspirativas, y no es para menos.”

Pues bien, la información que circula por el subsuelo de internet (Red TOR) amplía el tema. Resulta que este personaje no solo era capaz de hacer lo que se cita. Tuvo la osadía de llegar aún más lejos y estaba trabajando en un virus informático capaz de hacer los mismos sabotajes desde el dispositivo infectado (ordenador, tablet, Smartphone, etc.). No está claro si tuvo éxito en su intento de hacer este planeta un lugar aun más peligroso.

Imagina que el virus en cuestión sea de fácil propagación, que infecta millones de aparatos (entre ellos los Smartphones) y se queda “dormido”, a la espera de que una orden o una determinada fecha active sus habilidades de parar cualquier marcapasos. Toda persona que tenga implantado un marcapasos que esté en el radio de acción del dispositivo infectado con el virus causará baja entre los vivos de forma fulminante. Su ataque aun podría ser más sibilino: actuar sólo sobre las bombas de insulina haciendo que sin llegar a pararlas, su funcionamiento sea errático. Para cuando se detectara la causa... en fin, el escenario sería de pesadilla.

No te preocupes, toda la historia del virus me la acabo de inventar. Que yo sepa, la muerte en tu bolsillo no existe… por ahora.

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El negocio de la muerte

Ahora está de moda el debate de Haloween o seguir las tradiciones de siempre. En realidad, de lo que se trata en estas fechas es de recordar a los muertos, así como no olvidar que la muerte nos espera por nuestra condición de mortales.


Respecto a Haloween si o Haloween no, mí me da igual. Si la sociedad quiere adoptar estas costumbres de los celtas recocinadas en EEUU, por mi encantado. No me causa daño ni dolor, por lo que no me afecta. Además, las tradiciones están muy bien; pero también nacen, crecen, evolucionan y mueren, como todo en esta vida. 
El negocio de la muerte
El negocio de la muerte
Otra costumbre de estas fechas es la afluencia masiva a cementerios para limpiar y poner flores en las tumbas familiares. Esta mezcla de costumbre, tradición, superstición, religión, cotilleo de tumbas ajenas y exhibición de las propias y de decoración más o menos afortunada, mueve una considerable cantidad de dinero. 

El primer concepto es el propio entierro. En España hay un refrán que creo no existe en ningún otro país: “no tiene ni donde caerse muerto”, frase que cada vez empieza a ser cierta en su sentido literal. Un entierro barato sale bastante caro, como 5 ó 6 salarios mínimos, así que dentro de poco, con mayor frecuencia, la fosa común va a ser de lo más común. Entiendo que cuando el ser humano empezó sus enterramientos lo hizo por higiene y más tarde por rituales relacionados con los espíritus. Y en eso seguimos, pero de forma más complicada (y cara)
El negocio de la muerte
El negocio de la muerte
Otro gasto es la forma en la que nos deshacemos del cadáver. Si es incineración, es otro gasto a añadir, pero ahí acaba todo. No entro en el extraño hábito de traerse a casa las cenizas del finado, asunto que no debe ser muy bueno para la salud mental del que las guarda, pero allá cada cual. Si se decide alquilar o comprar un terrenito en un camposanto, aparece otro gasto anual. Naturalmente, todo lo que tu pagas, otro lo cobra. Y ahí reside el negocio: sentimentalismo, tradición y otras creencias se pagan. Si crees que montar una funeraria es un buen negocio, estás en lo cierto, pero hay una pega: está todo el pescado vendido y no se admiten nuevos negocios. Es un mundo muy cerrado y peculiar, por decirlo de alguna forma.

Por otra parte, los cementerios no paran de crecer y empiezan a causar problemas en las ciudades. Por ejemplo, en El Cairo, miles de personas viven en el cementerio, disputando cobijo a los muertos.

No recuerdo en qué novela leí que a los muertos los enterraban de forma anónima y plantaban un árbol sobre cada uno de ellos. A mí esto me parece más bonito y práctico, mucho más que  lo que hacemos por estas tierras, por no mentar a la India que tira sus cadáveres al rio Ganges o de otras culturas que los desmembran y abandonan a los buitres. 

Hay otro tema más, la donación de órganos. Esto está muy bien cuando es de forma ordenada y voluntaria, cosa que cada vez será más infrecuente, y no me refiero al tercer mundo…

Y para acabar, algo de lo que nadie me ha dado muchas explicaciones. Supongamos que el finado tenía una prótesis de cadera y un marcapasos. Estas prótesis son caras y tengo mis dudas de que tanto en incineración como en enterramiento desaparezcan. Creo que son reciclables, que la legislación no dice nada al respecto y que ahí hay negocio. Por ejemplo, yo te pago el entierro, pero me dejas que extraiga todo lo que el finado llevaba dentro, que yo ya lo revenderé. 

Mi duda es si eso no está ya ocurriendo, pero sin pagar nada a la familia.

¿Quieres que tu vida cambie? ¡Muérete!


¡Espera, espera! Deja ese bote de pastillas. Suelta esa cuchilla, hombre. No hay que tomárselo tan al pie de la letra. Bastará con que hagas este ejercicio… 


Es un ejercicio de visualización. Es suficiente con que te mueras… imaginariamente.
Bien, ¿ya has palmado?

Ok.

Estás muerto.

En la sala del tanatorio.

Solo.

¿Quieres que tu vida cambie? ¡Muérete!
¿Quieres que tu vida cambie? ¡Muérete!
En apenas unos minutos tus familiares y amigos comenzarán a llegar para velarte, así que no tenemos mucho tiempo.

Piensa en todo lo que te hubiera gustado hacer en la vida y en cómo quisieras que ellos te recordaran.

Escribe tu epitafio como si pudieras reescribir toda tu existencia a posteriori: “Aquí yace … , vivió su vida de tal o cual manera, consiguió tales o cuales logros, murió de esta forma o aquella, y aquellos que le querían, le recuerdan de este o ese modo”.

¡No te quedes en la mera lectura de esto!

Estás muerto, así que pon por escrito tu epitafio a tu antojo.

¿Qué es importante para ti?

Y te recuerdo que...
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El sueño de la vida y la muerte

Sueñas, por ejemplo, que eres un pájaro y vuelas cruzando el cielo; sueñas que eres un pez y te zambulles en  las profundidades. Mientras sueñas no sabes que se trata de un sueño; cuando te despiertas comprendes que habías estado soñando. 

El sueño de la vida y la muerte
El sueño de la vida y la muerte

Ha de venir un gran despertar, tras el cual sabrás que esta vida presente era un sueño. 


Cuando todavía no habíamos nacido, ¿cómo podríamos conocer los placeres de la vida? Mientras no hayamos muerto, ¿cómo saber si la muerte no es placentera? Observa a la muerte y la vida como iguales, y tu corazón no temerá.  Si conoces la felicidad de quien no ha nacido, no puedes temerle a la muerte. 

Fuente: Huai Nan Zi


El samurái que mató un gato

Historia de Miau



El samurái y el gato
El samurái y el gato

Un samurái, feroz guerrero, pescaba apaciblemente a la orilla de un río. Pescó un pez y se disponía a cocinarlo cuando el gato, oculto bajo una mata, dio un salto y le robó su presa. Al darse cuenta, el samurái se enfureció, sacó su sable y de un golpe partió el gato en dos. Este guerrero era un budista ferviente y el remordimiento de haber matado a un ser vivo no le dejaba luego vivir en paz.

Al entrar en casa, el susurro del viento en los árboles murmuraba miau. Las personas con la que se cruzaba parecían decirle miau. La mirada de los niños reflejaba maullidos. Cuando se acercaba, sus amigos maullaban sin cesar. Todos los lugares y las circunstancias proferían miaus lastimeros. De noche no soñaba más que miaus. De día, cada sonido, pensamiento o acto de su vida se transformaba en miau. El mismo se había convertido en un maullido... Su estado no hacía más que empeorar. La obsesión le perseguía, le torturaba sin tregua ni descanso.

No pudiendo acabar con los maullidos, fue al templo a pedir consejo a un viejo maestro Zen.

-Por favor, te lo suplico, ayúdame, libérame.

El Maestro le respondió:

-Eres un guerrero, ¿cómo has podido caer tan bajo? Si no puedes vencer por ti mismo los miaus, mereces la muerte. No tienes otra solución que hacerte el haraquiri. Aquí y ahora.

-Y añadió-: Sin embargo, soy monje y tengo piedad de ti. Cuando comiences a abrirte el vientre, te cortaré la cabeza con mi sable para abreviar tus sufrimientos.

El samurái accedió y, a pesar de su miedo a la muerte, se preparó para la ceremonia. Cuando todo estuvo dispuesto, se sentó sobre sus rodillas, tomó su puñal con ambas manos y lo orientó hacia el vientre. Detrás de él, de pie, el Maestro blandía su sable.

-Ha llegado el momento -le dijo-, empieza. Lentamente, el samurái apoyó la punta del cuchillo sobre su abdomen.

Entonces, el maestro le preguntó: -¿Oyes ahora los maullidos?

-Oh, no, ¡Ahora no!

-Entonces, si han desaparecido, no es necesario que mueras.

En realidad, todos somos muy parecidos a ese samurái. Ansiosos y atormentados, miedosos y quejicas, la menor cosa nos espanta. Los problemas que nos preocupan no tienen la importancia que les otorgamos. Son parecidos al miau de la historia. Ante la muerte, ¿qué cosa hay que importe?

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Amamos la vida y huimos de la muerte

La muerte sólo llega una vez, pero se la siente en todos los instantes de la vida. Más duro es temerla que sufrirla.

Amamos la vida y huimos de la muerte
Amamos la vida y huimos de la muerte
La vida es breve si sólo le damos este nombre cuando es grata, pues si sumásemos todas las horas transcurridas en el goce, apenas los largos años de una existencia se nos convertirían en unos pocos meses.

El avaro gasta el día de su muerte más que en diez años de existencia, y su heredero en diez meses más de lo que él gastó a lo largo de su vida.

Tal vez los hijos serían más queridos por sus padres, y recíprocamente, los padres por sus hijos, sin la condición de herederos.


Amamos la vida y huimos de la muerte
Amamos la vida y huimos de la muerte
Lo que hay de cierto en la muerte queda aminorado por su propia incertidumbre. Es un indefinido en el tiempo que tiene algo de lo infinito, de eso que llamamos eternidad.

Tememos una vejez que no estamos seguros de alcanzar. Esperamos envejecer y tememos la vejez, es decir, amamos la vida y huimos de la muerte. Si unos hombres murieran y otros no, el morir sería una desoladora aflicción.

La mayoría de los hombres emplean la mejor parte de su vida en hacer miserable la otra.
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El Arte de la Guerra. A su debido ritmo

Hagakure, que significa "oculto bajo las hojas", es un antiguo breviario de caballería inspirado en el célebre código Bushido. 


Nos expone la vía del guerrero, cuyos preceptos filosóficos y ética trascendental presentan al Bushi, la camino del guerrero. Escrito en 1.710, ofrece ejemplos prácticos con gran validez para las situaciones cotidianas de hoy día.


En las Notas sobre las Reglas Marciales, está escrito lo siguiente: "Ganar primero, combatir después, lo que dicho en dos palabras es ganar antes. La riqueza del tiempo de paz es permitir la preparación marcial para el tiempo de guerra. Con quinientos aliados, se puede derrotar a una fuerza enemiga de diez mil hombres."

Tácticas Militares del Hagakure

Cuando uno intenta tomar el castillo de un enemigo y es necesario retirarse, hay que replegarse, no siguiendo la carretera principal sino las carreteras secundarias. Se debe tender a sus muertos y heridos con el rostro girado hacia el enemigo. Es evidente que el guerrero tiene que estar en vanguardia durante el ataque y en la retaguardia cuando la retirada. Cuando se ataca, no se ha de despreciar esperar el buen momento. Esperando el buen momento no se debe olvidar el ataque.

Entre los principios secretos de Yaygu Tajima No Kami Munemori, hay un proverbio: "No existe táctica militar para un hombre de gran fuerza moral." Instruido por esto, cierto vasallo del Shogun fue a ver al Maestro Yagyu y le pidió que lo aceptara como a su discípulo. El Maestro Yagyu dijo: "Me parece que ya sois alumno de una escuela de Artes Marciales. Decidme el nombre de vuestra escuela antes de iniciar nuestras relaciones de maestro-discípulo." El hombre contestó: "Yo no he practicado jamás un arte marcial." El Maestro dijo: "¿No habéis jamás aprendido la disciplina de la escuela Tajima Nokami? Tengo la impresión de que sois uno de los maestros del Shogun. El hombre juró que no. El Maestro le preguntó entonces: "¿Tenéis algún tipo de convicción profunda?" El hombre contestó: "De niño tomé conciencia de que el Bushi es un hombre que no debe arrepentirse de su vida. He enterrado este pensamiento en mi corazón durante muchos años y ello se ha vuelto una convicción. Por ello, jamás pienso en la muerte. No tengo ninguna otra concepción fuera de ésta." El Maestro Yagyu quedó muy impresionado y dijo: "Mi intuición no me ha engañado. El principio más profundo de la táctica marcial es el que vos poseéis. Hasta ahora, de cientos de discípulos que he tenido, ninguno ha alcanzado este principio. No es necesario prepararos con el "sable de madera" (boken). Voy a iniciaros inmediatamente."

Enseguida le dio un pergamino. Esta historia ha sido relatada por Muragawa Soden.

Si alcanzáis demasiado rápido la gloria, la gente se volverá vuestro enemigo y no seréis de ninguna utilidad. Si os eleváis progresivamente en el mundo, las personas serán aliados vuestros y seréis felices. A la larga, que hayáis sido rápido o lento, en cuanto hayáis adquirido la comprensión de los otros, nada os amenaza. Se dice que la suerte que os es dada por otros es la más segura.

Amor propio mas allá de la muerte


“Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.”

Así acaba un soneto de nuestro genial Quevedo. Naturalmente, se refería a su amada.

Cada vez que se muere un conocido, con todas las personas que menciono el tema, sin excepción dicen: “cuando me muera, quiero que con mi cuerpo…”. No falla. Digo yo que cuando mueres, en el caso que haya alma, ésta se separa del cuerpo. El alma desaparece o va a otros mundos y el cuerpo se queda en este mundo. Se recicla y queda en el planeta (o en el sistema solar, por ahora) Así que, si no estás aquí para ver que sucede con el envase de tu alma, creo que es indiferente. Entiendo al que dona su cuerpo para trasplantes o para la ciencia. Y entiendo al que quiera ser enterrado o incinerado, comido por los buitres, lanzado a un río, convertido en hamburguesas o como decía un pasado de vueltas, convertido en supositorios para seguir dando por el culo. Tanto los entiendo que no los entiendo. “Polvo serán, mas polvo enamorado… de si mismo, hasta después de la muerte” Una vez muertos, nuestro cuerpo no nos pertenece, es egoísmo mas allá de la vida lo que nos mueve a disponer de algo que ya no nos pertenece.

Me dirán que es un rito social lo que hacemos con los muertos. Cierto. También es otro rito el de las herencias. Ambos ritos muy lucrativos. Por supuesto que no es muy buena idea dejar cuerpos insepultos por todas partes y que hay que hacer algo por higiene. Y ya está.

Por mi parte, con mi cuerpo pueden hacer lo que quieran, eso si, cuando esté bien muerto. Hasta pueden hacer todas las cosas que he citado antes, incluido supositorios. No estaré aquí para verlo, ni quiero numeritos lacrimosos ante un organismo putrefacto, aunque eso también me da igual. Si les gusta, no se priven.

El sentido de la vida

El sentido de la vida y el de la muerte, que van pegados y son inseparables.


Estas preguntas ya se las hace el ser humano desde que tiene consciencia, así que no voy a ser yo el que descifre el misterio que a tantas personas ha traído de cabeza. Como Sócrates, solo puedo decir que sé que no sé nada. Aunque esta frase tiene su miga. De momento, hagamos un poco de historia.

El Sentido de la vida
En el Siglo IV a.d.C. hubo una explosión de sabiduría de la que poco más se ha avanzado hasta la fecha. En la India ya hacía siglos que se opinaba que el ciclo vital era una incesante repetición de vidas y reencarnaciones. Las acciones de una vida determinaban la siguiente. A eso le llaman karma. El sentido de la vida es romper con esa eterna rueda (samsara) y alcanzar el nirvana, o integración con la Unidad (o algo así). El budismo no aporta prácticamente nada nuevo a esa idea, salvo el decir que aboliendo el deseo se puede lograr ese estado. En esa época, en Israel, los profetas del Antiguo Testamento ya establecen que hay un sólo Dios y que nos jugamos la eternidad en esta vida. Según nuestra conducta, iremos al cielo o al infierno, y además de forma definitiva. Nada nuevo ya que durante siglos, en Egipto se creía que al morir nuestra alma era pesada por Anubis y según su virtud se dirigía a un sitio o al otro. En la Grecia y en la Roma clásica, Caronte nos llevaba en su barca al Hades o inframundo tras abandonar esta existencia. En China, Lao Zi crea el taoísmo y en su doctrina dice que el ser humano es la unión de una parte que corresponde al Cielo y otra que corresponde a la Tierra. Al morir, cada parte regresa a su origen y se integra con el Tao, que es indefinible por naturaleza. También aparece la regla moral de Confucio. Ésta filosofía piensa que si averiguar el sentido de la vida y el vencer a la muerte fueran muy importantes, la Humanidad dedicaría mas esfuerzo a solucionarlo. Por lo tanto, es mejor centrarse en esta vida.

Mas tarde, aparecen la “religiones del Libro”, el Cristianismo y el Islam. En cuanto al sentido de la vida no aportan nada que no haya descubierto ya el Judaísmo en el Antiguo Testamento: al morir, o vas al cielo o al infierno. También el budismo pasa a China y a Japón y en estos países toma forma el budismo Chang o Zen. Según su fe, al morir, vuelves al lugar de donde viniste, con lo que no aclara gran cosa (o tal vez lo aclara todo). En realidad, casi todas las religiones de Extremo Oriente creen que la muerte (y la vida) es una ilusión. No estoy al día sobre lo que las civilizaciones precolombinas pensaban al respecto, lo investigaré, aunque no me suena que haya nada nuevo sobre lo ya escrito.

Muchas religiones están imbricadas con las corrientes filosóficas de cada época. La filosofía tampoco aporta mucha mas luz sobre el tema. También hay muchas personas que opinan que detrás de la vida no hay nada y nos retan a demostrar lo contrario. Y no les falta razón.

El Sentido de la 
Por supuesto que soy consciente que he resumido milenios de cultura de muchas civilizaciones y que me dejo infinitos matices por considerar. Hay varios datos claros: habremos avanzado mucho en según qué cosas, pero sobre el sentido de la vida estamos perfectamente ignorantes; nadie ha vuelto de la otra orilla para contarnos de qué va esto, y hasta ahora, las religiones y filosofías dan cierto consuelo y eso es todo. Solos nacemos y solos nos vamos, es un acto personal, como toda nuestra vida. Así que tal vez la pregunta correcta no es cual es el sentido de la vida, sino si esta pregunta tiene algún sentido.

De momento, me quedo con la cita de Calderón de que “la vida es sueño y los sueños, sueños son” y con otra de Shakespeare: "dormir, tal vez soñar, pero ¿cómo serán los sueños de la muerte? "

No tengamos prisa, mas pronto que tarde, sabremos que hay después. O tal vez no, quien sabe. ¿Volverás para contárnoslo?