La "guerra del whisky" entre Dinamarca y Canadá es un ejemplo fascinante de un conflicto sin víctimas. Esta disputa territorial se centra en la isla Hans, una pequeña isla deshabitada en el estrecho de Nares, que ambos países reclaman como suya. La "guerra" ha durado casi 40 años, y cada año, ambos países lanzan una "invasión" para reconquistar la isla. Sin embargo, en lugar de enfrentamientos violentos, los canadienses dejan botellas de whisky de centeno y los daneses dejan aguardiente. Este intercambio de bebidas alcohólicas ha convertido la disputa en una especie de broma amistosa entre los dos países. Aunque nadie ha muerto en este conflicto, ambos bandos han perdido innumerables botellas de licor fuerte. Es un ejemplo de cómo una disputa territorial puede manejarse de manera pacífica y humorística, en lugar de recurrir a la violencia. La "guerra del whisky" es más una muestra de camaradería y buen humor entre Dinamarca y Canadá que una disp...