Cómo cocinar tragedias

Receta: entren en la web del Boletín Oficial de Estado y hagan una búsqueda por “subvención” o por “ONG”. Si tienen paciencia sumen el importe de las cantidades de las subvenciones. Hay otra variación, consulte el presupuesto para este año y escarbe profundamente. Ahora mire su nómina y compárela con la de diciembre. Advierta cuánto paga de más en impuestos. Investigue cuanto dinero han aportado de su bolsillo (importante observación, si no la receta sale sosa) los miembros del Gobierno de España y de las 17 subespañas, los senadores, diputados, líderes sociales y sindicales y demás ralea y averigüe cuánto le va a cobrar el banco por la transferencia de su donativo a la cuenta corriente de ayuda para la tragedia de turno.

Casi se me olvida, si es usted mujer y trabaja en una empresa privada, compare su nómina con la de otro compañero de un puesto igual al suyo. Si no le gusta la comparación, efectúe una reclamación al "Ministerio de Igualdad", que le va a dar igual. Tras estas “sencillas operaciones” proceda a realizar su donativo, respire hondo y advierta como su conciencia se siente mucho mejor.

Opcional para esta receta, si en su barrio ve a un emigrante de color oscuro que le quiere vender su dignidad en forma de gafas, bolsos o CD, s  piratas, véalo como un pirata asqueroso o algo peor y no le compre nada, desconfíe, esa gente huele mal y sabe Dios en que trapichean, pues ya no trabajan a lomo partido como cuando nuestros constructores eran amigos de los concejales de urbanismo (ahora casi no quedan constructores, qué cosas pasan, oye).

Menos mal que las imágenes de Haití no huelen como las de los nuevos vecinos de de carne y hueso y de piel diferente. Hay que joderse, cada dia tengo menos buen rollito... Un día de esto me lo haré mirar o me apunto a un curso de talante de los que imparte en TV cualquier partido político.

Mente de Jedi



“Tus ojos pueden engañarte, no confíes en ellos”, se cita en la película “La guerra de las Galaxias” cuando el maestro de esgrima entrena al protagonista. Naturalmente, sólo “la fuerza” es de fiar.

El cerebro humano tiende a completar la información que recibe incompleta. Gracias a esta facultad de la mente hemos sobrevivido como especie, aunque toda moneda tiene dos caras.

Noticia publicada hace pocos días: “la madrugada de este sábado, sobre las 06.00 horas, un accidente de carretera cuesta la vida a dos jóvenes al salirse de la calzada el vehículo que conducían”. Sea sincero consigo mismo y pruebe a ver cómo interpreta esta información. Le voy a ahorrar el esfuerzo: jóvenes, venían de una discoteca, iban hasta el culo de alcohol y otras sustancias, conducían a gran velocidad y todo junto ha provocado el fatal accidente. Nuestro cerebro ha hecho su trabajo y ha rellenado la información faltante.

Sin embargo, la información completa (que no publicaron los medios) es la siguiente: “dos jóvenes, guardias de seguridad en turno de noche, al salir de su trabajo y debido al hielo y lo mal peraltada que estaba la curva que tomaron, perdieron el control del vehículo y se salieron de la vía con fatal desenlace. Esta curva es un punto negro en el que ya habido varios accidentes, algunos de ellos, mortales. Según las primeras diligencias, no se encuentra rastro de alcohol ni otras sustancias y las rodadas del vehículo demuestran que estaban despiertos”.

¿Verdad que ha cambiado sensiblemente la noticia? Saque Usted las conclusiones que le apetezcan.


Que la fuerza le acompañe. O por lo menos, el sentido común, que no es poco.