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Grandes torpes de la humanidad

Estos son los políticos, reyes y científicos que han cometido las mayores y más célebres meteduras de pata de todos los tiempos.


Los técnicos del CERN

Hace unos meses nos desayunábamos con la noticia de que el experimento OPERA realizado en el CERN había dado como resultado que los neutrinos eran 60 nanosegundos más rápidos que la luz. Las implicaciones de dicha investigación eran revolucionarias ya que suponían que Einstein se había equivocado en su Teoría de la Relatividad y se revolucionaba todo el mundo de la Física. Hay que reconocer que los propios autores de dicho experimento se mostraban un tanto excépticos con el resultado y presuponían que tenía que haber algún fallo. Pues bien, parece que ahora lo han encontrado. Al parecer, un cable mal conectado en el GPS que mide la velocidad de los neutrinos es el responsable de que estos parezcan tan rápidos. Y uno se pregunta: ¿han contratado a Pee Gotera y Otilio en el CERN?



Grandes torpes de la humanidad
Grandes torpes de la humanidad


Stanley Kubrick

Adenás de metepatas era un megalómano de narices. Y poco ético. Cuando rodó Espartaco, película producida y protagonizada por Kirk Douglas, se ofreció a que el guión apareciera firmado con su nombre. Todo un descaro, ya que el auténtico guionista era Dalton Trumbo, quien no podía firmar el libreto con su auténtico nombre debido a que había sido incluído en la lista negra durante la caza de brujas del senador McArthy. Afortunadamente, Kirk Douglas no le permitió a Kubrick que realizara algo tan egoista como apropiarse del trabajo de otro creador.


Warren Austin

Secretario para la Paz del gobierno de EEUU en la ONU. Además de su sonoro error en lo referente al conflicto palestino-israelí, se vio envuelto en una trifulca local debida a los límites que separan Vermont (su estado natal) de New Hampshire. Y declaró que estaría dispuesto a defender a tiros las fronteras de Vermont. Vamos, que muy pacífico, muy pacífico, como que no era.

Richard Nixon

Además de la metedura de pata en el funeral de Charles de Gaulle, y de estar pringado en el escándalo Watergate, Richard Nixon fue un mentiroso redomado. Ganó las elecciones a la Casa blanca prometiendo que sacaría a los norteamericanos de Vietnam (la intervención militar ya había comenzado en ese país de manera extraoficial durante el mandato de Kennedy), y al final hizo todo lo contrario: declarar la guerra abierta contra los comunistas.

Muhamed Alí

Todo un prodigio de la diplomacia. Durante una recepción celebrada en londres en 1899, este Shah de Persia, le comentó al Príncipe de Gales, refiriéndose a la fealdad de las cortesanas. "Si estas son sus esposas, más le valdría cortarles la cabeza a todas".

Menelik II

Dos anécdotas sobre este soberano etíope que Gregorio Doval cita en su obra El libro de los hechos insólitos«Poco después de que fuera probada con éxito en 1887 la primera silla eléctrica de la historia, los fabricantes recibieron un pedido de tres unidades del negus de Abisinia (Etiopía) Menelik II (1844-1913). Cumplido el encargo, el emperador abisinio, comprometido con un programa de modernización de su país, no pudo llegar a estrenarlas por la sencilla razón de que Abisinia no contaba por entonces con energía eléctrica. El emperador, una vez superado el enfado con sus asesores, utilizó aquellas sillas como tronos imperiales. En otra ocasión, se cuenta que Menelik dudaba de la posible solidez de un futuro puente cuya maqueta le presentaban para su aprobación. El monarca, decidido a probar, se acercó a la maqueta y la golpeó con el puño, causando el natural estropicio en el modelo, lo que, a sus ojos, demostraba la falta de solidez del futuro puente. Sus consejeros, ya escarmentados, prepararon un segundo modelo, esta vez con sólida madera; Menelik inmediatamente intentó aplastarlo, y como no pudo, aprobó el proyecto.»


Grandes torpes de la humanidad. El cuarto Rey Mago
Grandes torpes de la humanidad. El cuarto Rey Mago
 

El cuarto Rey Mago

Una leyenda oriental cuenta que los Reyes Magos no fueron tres, sino cuatro; y a los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar habría que sumar el de Artabán. ¿Y por qué casi nadie ha oído hablar de él? Por la sencilla razón de que nunca llegó al Portal de Belén. Era tan torpe que, por el camino, dejó que le liaran para solucionar diversos pleitos. Los otros tres soberanos se cansaron de esperarle en el punto que habían acordado para reunirse, y decidieron seguir el camino sin él, siguiendo el rastro de la Estrella Mágica. El pobre Arbatán perdió así su oportunidad de coger “el tren” que le habría hecho entrar en la historia… o en la leyenda.

Pero el suyo no es un caso único. Porque existen numerosos ejemplos reales de personajes que, por su ineptitud, dejaron escapar oportunidades únicas para alcanzar la gloria. Y peor aún: existen muchísimos más cuyos nombres se han hecho famosos y han pasado a la posteridad. Pero no por su talento y grandeza, sino por su notable estupidez y falta de tacto. Unos y otros forman el peculiar club de los mayores “metepatas” y tontos de todos los tiempos.

Hitler fue ídolo de pacifistas

Nadie va a negar aquí el prestigio de la revista estadounidense Time, pero seguro que su propietario y fundador, Henry Luce, sentía deseos de que le tragase la tierra cada vez que alguien le recordaba que su publicación había elegido como Hombre del Año de 1938 a ¡Adolf Hitler! Aunque en su descargo se podría argumentar que en aquel entonces todavía abundaban los ingenuos que creían en las buenas intenciones del dictador alemán.

Sin ir más lejos, el propio primer ministro británico, Neville Chamberlain, proclamó en 1938, tras regresar de su viaje a Berlín para firmar el llamado Pacto de Munich: “Si hubiera más hombres cómo Hitler, la paz estaría garantizada en Europa”. Y un año después, los nazis invadieron Polonia.

Parecida sensación de ridículo debió sentir años después Sylvester Stallone tras los atentados del 11-S en Nueva York. En 1988, el actor había rodado Rambo III, sobre las aventuras del musculoso héroe luchando contra los soviéticos en Afganistán. Y hoy día nadie se acordaría de aquella mala película si no fuera porque Stallone tuvo la desafortunada ocurrencia de acabarla con una dedicatoria, una voz en off que decía: “A los talibanes, heroicos luchadores por la libertad de su pueblo”.

Los espías más torpes

No hay nada como creerse muy listo para que las meteduras de pata resulten aún más clamorosas. Un ejemplo es la llamada Operación Cicerón, considerada uno de los episodios más ridículos de la historia del espionaje mundial, y en el que todos los personajes involucrados parecieron esforzarse por demostrar que eran más inútiles que el resto.

El protagonista principal de este vodevil de intriga fue Elyeza Bazna,  un albanés que trabajaba como ayudante de cámara de sir Hugh Knatchbull, embajador británico en Ankara (Turquía) durante la II Guerra Mundial. Ambicioso y con pocos escrúpulos, comenzó a trabajar como espía para la embajada alemana.

Usando el apodo de Cicerón, Bazna les vendía planos de ingenios electrónicos que su jefe guardaba en su caja fuerte. Los alemanes le pagaron muy bien por aquellos planos, pero su contenido les desconcertaba. Lógico. El embajador británico era una especie de inventor chiflado que en su tiempo libre diseñaba circuitos y disparatados modelos de electrodomésticos que nunca funcionaban. Y lo que Bazna les estaba vendiendo a los nazis (sin saberlo) eran justo aquellos planos (años después, Graham Greene se inspiró en este personaje para escribir su novela Nuestro hombre en La Habana).

Como era de esperar, los nazis empezaron a desconfiar del albanés. Y la consecuencia fue que, cuando el traidor les facilitó otros documentos auténticos y muy valiosos –entre ellos, los informes sobre las cumbres de los líderes aliados en Casablanca y Teherán–, los alemanes dudaron de su autenticidad.

Finalmente, los británicos acabaron descubriendo los manejos de Bazna y montaron un operativo para atraparle. Pero la suerte sonrió una vez más al espía, quien les dio esquinazo y escapó a Brasil llevándose el dinero que le habían pagado previamente los nazis.

En el país sudamericano, el albanés se dedicó a vivir como un rey, pero la historia tampoco tuvo final feliz para él. Al cabo de un mes, la Policía se presentó en su domicilio con una orden de arresto por fraude. Y es que, haciendo bueno el célebre dicho “Roma no paga traidores”, los alemanes habían remunerado los servicios del espía con dinero falso.

Otro personaje que también se creía muy listo pero que, como Bazna, acabó siendo víctima de un caso de “justicia poética”, fue John Coffee, un constructor irlandés al que, en 1873, las autoridades contrataron para edificar una prisión en la localidad de Dundalk.

Coffee finalizó las obras en el plazo acordado, pero al revisar las cuentas, los funcionarios gubernamentales descubrieron que el empresario había falsificado todas las partidas para cobrarles mucho más dinero. El truhán fue condenado por estafa y, cosas de la vida, cumplió su condena en el mismo penal que él mismo habia construido.

El rey que creía que el café era mortal

Ni siquiera algunos reyes, portadores de la dignidad más majestuosa, se libran de inscribir su nombre en los anales de la historia de la estupidez humana. Es el caso de Gustavo III de Suecia, un monarca que detestaba el café hasta el punto de creer que se trataba de una bebida letal y que su consumo prolongado podía causar la muerte.

Para demostrarlo, se le ocurrió una absurda idea. Condenó a un reo de asesinato a ser ejecutado lentamente, bebiendo doce tazas de café diarias, mientras un grupo de médicos iba comprobando su progresivo deterioro físico. Pero el soberano nunca vio el desenlace del experimento, ya que murió casi diez años después, en 1792, asesinado por un disidente que se llamaba Anckarström. Y en los años sucesivos fueron muriendo uno a uno los médicos que el rey había designado.

De hecho, al final el único que quedó vivo fue el reo, quien acabó siendo indultado y murió mucho tiempo después, por causas perfectamente naturales. Aunque eso sí, nunca dejó de tomarse sus tacitas diarias de café.


Grandes torpes de la humanidad
Grandes torpes de la humanidad



‘El hombre nunca pisará la luna’

La historia está repleta de bocazas y profetas de pacotilla que, por su ceguera, rechazaron adelantos e inventos que estaban llamados a cambiar el mundo. Es el caso de Rutherford Richard Hayes, uno de los directivos de la compañía de telégrafos Western Union, que en 1876, cuando Alexander Graham Bell quiso venderle la patente de su nuevo invento, el teléfono, le respondió con una carta que decía: “Su invento parece interesante, señor Bell, pero sinceramente no acabo de verle su  posible utilidad práctica.”

Y los ejemplos de visionarios similares abundan en todos los campos. El físico estadounidense Lee DeForest sentenció en 1957: “El hombre nunca pisará la Luna, al margen de los posibles adelantos científicos”. Solamente doce años después, el astronauta Neil Armstrong se paseaba por nuestro satélite.

Igualmente, el padre del cine, Louis Lumière, sentenció que su gran invento no pasaba de ser una curiosidad científica y que no le veía “ninguna posibilidad de ser explotado comercialmente”. Años después, el productor Irving Thalberg tomó el testigo de Lumière y vaticinó en 1927 el fracaso del cine sonoro, alegando que “nadie en su sano juicio puede soportar dos horas escuchando a un grupo de personas hablando sin parar”.

Otro que dejó escapar el negocio de su vida fue Dick Rowe, un ejecutivo de la compañía discográfica Decca Recording Company, quien en 1962, tras escuchar las ma­quetas de un grupo de muchachos melenudos, sentenció: “No me gusta cómo suenan; además, la música de guitarra ya está pasada de moda”. Pero, claro, si hubiera sabido entonces que aquellos jóvenes eran The Beatles…

Un desprecio similar lo sufrió en su propia carne Ronald Reagan cuando en 1964 se presentó a una prueba para el papel de presidente de los EEUU en el filme El mejor hombre. El productor, Walter R. Hagen, le rechazó alegando que “no parece lo suficientemente inteligente como para resultar creíble como mandatario”. Se ve que, años después, los votantes no pensaron lo mismo.

Reagan, el mejor amigo del chimpancé

Precisamente, de Reagan se han dicho y escrito muchas cosas, y muy pocas de ellas buenas. No es nuestra intención juzgar aquí a tan controvertido personaje, pero ni sus más acérrimos detractores pueden negar que su historia tiene semejanzas con la de Forrest Gump: sus enemigos se empeñaban en demostrar que era tonto, pero el destino siempre le echaba una mano haciendo que sus rivales acabaron pareciendo más idiotas que él.

Es innegable que su carrera cinematográfica (salvo dos o tres títulos) no fue demasiado brillante, pero probablemente la película más patética que protagonizó en su vida fue Bedtimes for Bonzo (1945), una ridícula comedia en la que era un estudiante universitario que tenía que compartir apartamento con un ¡chimpancé parlanchín!

La historia viene al caso porque, cuando en 1965 Reagan se presentó como candidato republicano al cargo de gobernador de California, su rival, el demócrata Patrick Brown, trató de ridiculizarle resucitando aquella vieja película. Financió de su propio bolsillo la reposición del filme, y al cartel, en el que se veía a Reagan y al mono, se le añadió un nuevo eslogan: “Adivine cuál de los dos está más preparado para ser gobernador”.

Pero al tal Brown el plan le estalló en sus mismas narices, porque, cuando le preguntaban a la gente que salía del cine, todos respondían que iban a votar a Reagan. ¿Cuál era la razón? Pues porque estaban convencidos de que alguien que era capaz de mostrarse tan tierno con un chimpancé no podía ser en el fondo una mala persona.

Pero las tonterías no son solo patrimonio de los tontos, y ni siquiera los representantes más brillantes y geniales del arte y la ciencia se han librado de meter la pata hasta la ingle.

Un seguro contra extraterrestres

Es el caso del cineasta Stanley Kubrick, quien creía firmemente en la existencia de extraterrestres. Por eso, cuando inició el rodaje de 2001, una odisea del espacio (1968) quiso suscribir un seguro con la Lloyd’s de Londres, temiendo que en ese período se pudiera producir un contacto con seres de otros mundos que echara por tierra las tesis de su carísima película y le arruinase. Pero lo gracioso del caso es que la Lloyd’s no firmó el trato alegando “altas posibilidades de riesgo”.

Peor fue lo de Theodor von Bischoff, un fisiólogo alemán y experto en Anatomía de la Universidad de Heidelberg que, a finales del siglo XIX, estudió la diferencia entre los cerebros del hombre y de la mujer. Terminadas sus investigaciones, llegó a la conclusión de que el cerebro masculino pesaba una media de 1.350 g, mientras que el femenino solo llegaba a los 1.250 g. El investigador se basó en esa diferencia de peso para afirmar la superioridad intelectual del varón sobre la mujer. Conviene señalar que es cierto que los cerebros masculinos suelen pesar más que los femeninos, aunque ese hecho no tiene ninguna relación con la capacidad intelectual de las personas.

Pero von Bischoff no lo creía así, y defendió su tesis machista hasta el final de su vida. La lástima es que, tras su muerte, uno de sus discípulos quiso pesar el cerebro del científico. ¿Y adivinas cuál fue el resultado? 1.245 g. Menos mal que el pobre Bischoff ya no estaba vivo para afrontar semejante ridículo.

Mucho más fácil de disculpar fue el caso de George Atwood, un brillante matemático que no solo ha pasado a la historia por sus investigaciones, sino también por un desafortunado e involuntario desatino. Se cuenta que estaba tan absorto en su trabajo que, cuando vinieron a comunicarle que su esposa había fallecido en un accidente, respondió: “Está bien, pero que espere a que termine con esto”.

Y es que, como dijo Descartes, “Dios dispuso que las estupideces de los hombres fueran efímeras, pero algunas veces sus palabras las condenan a ser eternas”.

¿Conoce usted algún gran torpe de la Humanidad que no hayamos citado? ¿Y algún ejemplo de la vida diaria?




Maquiavelo y la maldad humana

Por la experiencia que Maquiavelo tuvo en el gobierno de Florencia, es mejor gobernar previendo que los hombres se inclinan al mal. 


Así se evitan muchos disgustos, según Maquiavelo.


Según demuestran cuantos escritores se han ocupado de legislación y prueba la historia con multitud de ejemplos, quien funda un estado y le da leyes debe suponer a todos los hombres malos y dispuestos a emplear su malignidad natural siempre que la ocasión se lo permita. Descargar extracto gratis del libro "La Sabiduría Secreta de  Maquiavelo"
Maquiavelo y la maldad humana
Maquiavelo y la maldad humana

Si dicha propensión está oculta algún tiempo, es por razón desconocida y por falta de motivo para mostrarse; pero el tiempo, maestro de todas las verdades, la pone pronto de manifiesto. Los hombres hacen el bien por fuerza; pero cuando gozan de medios y libertad para ejecutar el mal, todo lo llenan de confusión y desorden. Dícese que el hambre y la pobreza hacen a los hombres industriosos, y las leyes buenos. Siempre que con obligación legal se obra bien, no son necesarias las leyes; pero cuando falta esta buena costumbre, son indispensables. (Discursos, 1, III)

Maquiavelo nos explica que ...
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El Príncipe. Maquiavelo
Del Arte de la Guerra. Maquiavelo


Superviviente moral

¿Se puede sobrevivir a una guerra sin tener fantasmas que nos acompañen y desvelen por las noches? Es posible hacerlo, y para ello es necesario tener un estricto código moral.


En el excelente blog “Historias de la Historia”  cuya lectura recomiendo, hay un interesante artículo sobre este tema.  Muy resumido, trata de la historia de un bombardero inglés que tras realizar su misión en Alemania, intenta regresar a su base bastante tocado y con toda la tripulación malherida. En ese momento aparece un caza alemán y cuando ya daban por hecho que iban a ser derribados, el piloto enemigo se puso a su lado, les hizo un gesto con las manos y les dejó ir, perdonado así su vida.

Superviviente moral
Superviviente moral 
44 años más tarde, el piloto inglés logró encontrar al piloto alemán y le preguntó por qué les había salvado. El piloto alemán “le explicó que cuando se puso en su cola y los tenía en el punto de mira para disparar, sólo vio una avión que a duras penas se mantenía en el aire, sin defensas y con la tripulación malherida… no había ningún honor en derribar aquella aeronave, era como abatir a un paracaidista. Franz había servido en África a las órdenes del teniente Gustav Roedel, un caballero del aire, que les inculcó la idea de que para sobrevivir moralmente a una guerra se debía combatir con honor y humanidad; de no ser así, no serían capaces de vivir consigo mismos el resto de sus días.”

Esa es la clave: honor y humanidad para sobrevivir moralmente. Pues, a poco decente que seas, si al ponerte en el lugar del piloto alemán derribas al otro avión, creo que el resto de tu vida tendrás problemas para conciliar el sueño.

Pero no todo el mundo es decente, ¿verdad? Porque tal y como anda el patio, hacen falta héroes, pero me conformo con personas decentes, que las hay.




Caminando por la Luna y el sexo oral

El astronauta Neil Armstrong hizo historia cuando pronunció aquella frase a la que se debe de acudir si se quiere explicar el siglo XX: "Este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad".



Caminando por la Luna y el sexo oral
Caminando por la Luna y el sexo oral

Además de esta gran cita, Neil Armstrong también dejo otra frase enigmática:  "Buena suerte, Mr. Gorsky".

Desde la Tierra, se pensó que era algún miembro de los soviéticos al que aludió Armstrong de forma despectiva. Aún así, todo el mundo empezó a buscar a Mr. Gorsky. Nadie sabía quién era. Cuando Armstrong volvió, tampoco aclaró a quién aludía.

¿Quién diablos era Mr. Gorsky y por qué se le deseaba suerte? Pasaban los años y Armstrong se negaba una y otra vez a revelar la identidad del misterioso hombre.

Hay quien sostiene que todo es una leyenda urbana, pero hay testimonios escritos de que en el año 1.995, el cosmonauta aclaró el sentido de la frase y dio un buen titular a los periódicos Se le volvió a preguntar y aclaró aquella enigmática frase. Cuando era pequeño, Armstrong jugaba al béisbol en el porche de su casa.

En una ocasión, la pelota se desvió y fue a parar al jardín del vecino. El pequeño fue a buscar la pelota. Se agachó para recogerla y entonces escuchó a su vecina que le gritaba a su marido:

"¿Sexo oral? ¿Quieres sexo oral? Tendrás sexo oral cuando el chico del vecino se pasée por la Luna".

El apellido de ese vecino era Gorsky. Había muerto ese mismo año, así que fue entonces cuando Armstrong decidió revelar quién era el misterioso hombre al que había deseado buena suerte desde la tierra de los selenitas.

Fuente:

El peso de la obviedad


¿Se ha parado a pensar cuánto podemos pesar toda la especie humana? Es una interesante pregunta y que cualquiera puede deducir. 


El Gordo y el Flaco
El Gordo y el Flaco
Para responder a esta pregunta hace falta saber dos cosas: cuántos somos y cuál es el peso medio de una persona.

El primer dato es fácil, según el último censo de la población Humana somos 7.000 millones. El segundo exige un poco de imaginación. No es lo mismo el peso de un hombre que de una mujer. Además, hay que tener en cuenta el porcentaje de niños/adultos. Y que según regiones, el peso será diferente. Por muy gordos que vea a su vecinos (usted no está gordo, por favor) la Humanidad está más bien flacucha y gran parte de ésta es menor de edad. Así que, 50 kg. puede ser una cifra razonable. Si quiere la podemos horquillar entre 40-60 Kg.

Si multiplicamos esta cifra por toda la raza humana, nos da entre 280-420 millones  de toneladas de peso. Fácil, ¿verdad?

Pues unos científicos de la London School of Hygiene and Tropical Medicine han llegado a una conclusión similar: peso estimado 287 millones  de toneladas. Ole, ole y ole. Lo que a usted y a mí nos ha costado calcular lo que se tarda en tomarse un cafelito, es todo un estudio científico lleno de obviedades. Y no solo eso, además es una gran noticia de interés para el público. 

Científico loco
Científico loco
Eso sí, también se advierte que tanto peso es peligroso. Para el planeta, se entiende. Mencionan que «atajar el problema de la obesidad de la población puede ser crítico para la seguridad alimentaria mundial y su sostenibilidad ecológica». Con un par. Por lo tanto, Hitler, Mao y Stalin, grandes adelgazadores de seres humanos en cantidad y peso, fueron unos paladines de la sostenibilidad ecológica. Quien lo iba a decir.

Que digo yo que este bonito planeta soportó mucho más peso durante muchos millones de años cuando los dinosaurios eran los dueños y señores.  Eso es sostenibilidad. 

Pero, ni usted ni yo somos científicos y a ver quien discute con ellos…

Para ver el artículo "científico":


Sobre la estupidez humana:






Las del pulpo y una mas

Me tomaba a risa a los que creen que lo del hombre en la Luna era un montaje. Ahora ya no sé qué pensar. Todo el planeta está esperando el vaticinio de un pulpo sobre el resultado de un mundial de futbol. Eso es un acontecimiento planetario y no lo que anunciaba una chica pija y roja de salón. Me cuesta aceptar que una especie que está absorta ante los resultados aleatorios de un octópodo y que perpetra las más variadas estupideces ante veintidós deportistas y un balón, sea capaz de enviar hombres la luna. Claro, que esta especie también fue capaz de de inventar, desarrollar y probar bombas atómicas y de otros tipos sobre objetivos civiles. Resumen del mundial de la raza humana: tecnología-9, sabiduría-1. Acojona, de verdad que acojona. ¿Quién sería el optimista que al ser humano le llamó “Homo SAPIENS”?

¿Se me nota mucho que no me gusta el futbol? Me han llamado de todo por decir que me la suda el resultado del mundial de futbol. Moraleja: que no sepan lo que piensas, ríete hacia adentro, es muy divertido y ocasiones para descojonarse del prójimo no van a faltar, sobre todo en estos espectáculos de masas, de pan y circo. A muchas mujeres casadas que pasan del balompié les he sugerido que les digan a sus maridos futboleros que aquí se folla a las 20.30 horas, esté o no el marido, televisen o no el mundial. Aclaro que no era yo el que me ofrecía, que se busquen la vida para ese particular. Intuyo que, aunque se han reído de la ocurrencia (es un viejo chiste), a las 20.30 horas no habrán follado gran cosa. Se siente, que se busquen repuestos amatorios para estos eventos planetarios y mundiales.

Dicen que este mundial lo sigue toda España. Como mi mejor amigo es un lapicero y un papel, deduzco que es una mentira más, como todo lo que pregonan los medios. Somos 48 millones de españolitos y la audiencia del último partido en TV fue de 14 millones. Siendo generoso, muy generoso, pongo otros 6 millones más que lo oyeron por radio, internet, etc. para redondear a 20 millones. A 28 millones de españoles (seis de cada diez), el futbol nos la trae al pairo y encima tenemos que aguantar a esta manada de frikis y la puta trompetilla de los sudafricanos.

Algo positivo si que he visto. Banderas de España. Por algo se empieza, pues aunque sea de garrafón, es patriotismo, ya que nuestra casta política parece empeñada en borrar este sentimiento patrio. Lo que más me ha gustado es el mosqueo de las muchas nacionalidades nacionalistas con su nación al ver lo que consideran sus predios llenitos de banderas del opresor centralista. Ajo y agua.

Sin embargo, a los jubilatas les han congelado la pensión, a mi y otros muchos más nos han bajado el sueldo, han subido el IVA y van a subir otros impuestos. Estamos al borde del abismo y tal vez nuestra preclara casta política, en un alarde de valor, den un paso al frente. Pero no pasa nada, estamos en la final planetaria. Así que, o follamos a las 20.30 horas del domingo, o nos van dar las del pulpo y una más. O las dos cosas.

Tómense la vida a risa, si pueden. Motivos no le van a faltar para reírse y aunque viva lo mismo, será más divertido. Este mundial, a mí me está funcionando.

El portazo del Diablo


Tenían razón Nostradamus, los aztecas, San Malaquías y la madre que los parió. Hoy, 22 de diciembre de 2013, además de cancelarse en España el tradicional sorteo de Navidad (ya no existe el dinero ni la ambición), se cumple el primer año después del fin del mundo. ¡Hay que joderse! Ahora que ya había pagado la hipoteca y la crisis parecía que levantaba un poco y que en España se estabilizaba el número de parados en X millones (despeje Usted la equis, que a mi me da cosa hacerlo).

¿Y cómo es que estoy escribiendo esto si el mundo se acabó? Pues el que se acabe el mundo conocido no quiere decir que el planeta estalle en confeti. Simplemente hemos empezado de nuevo. Si es que esto es empezar.

Todo fue muy sencillo. Vino el Diablo a la Tierra, se apareció a la Humanidad entre rayos y nubes de azufre y otros efectos especiales (está en Youtube si quiere verlo, yo lo tengo en mi teléfono móvil, está muy logrado) y más o menos nos dijo esto: después de tantas eras con vosotros me aburro, sois muy repetitivos, no me dejáis trabajo, os bastáis solos para hacer maldades que ni yo hubiera imaginado. Por otra parte, casi nadie cree DE VERDAD en Mí, ni en Mi Enemigo (Dios). Así que os vais a enterar: ME VOY. Hay otro mundo que promete más que el vuestro y donde creo que me voy a divertir durante bastantes milenios. Ahí os quedáis.

Con un discurso así de "elaborado" se despidió el Mal de la Tierra. Y también el pecado. Entonces si que se lió la de Dios.

Desaparecieron los siete pecados capitales: la Lujuria, la Gula, la Avaricia, la Pereza, la Ira, la Envidia y la Soberbia. Lo que parecía una bendición para la Humanidad resultó ser la más elaborada venganza diabólica. Todo se fue a hacer puñetas en pocas horas. ¿Se imagina un mundo sin sexo, sin los placeres de la mesa, sin motivación por el dinero, sin poder disfrutar sin hacer nada, sin desahogos de cabreos, sin el estímulo de la envidia para avanzar, sin el puntito de creernos mas listos que el vecino? Y esto sólo con los pecados capitales. Con los diez mandamientos el tema se agravó. Por mi parte, lo que peor llevo es el tema de la mentira. Eso que tenga que decir a todos la verdad, pase; pero tener que escucharla, es muy fuerte, no conozco a nadie que se haya acostumbrado, no le miento. Ya casi no hay nacimientos, la natalidad no es que haya caído en picado, resulta que es un fenómeno extraño. Procrearse sin lujuria es una guarrada, a nadie le apetece, que quieren que les diga. Además, nadie cuida su apariencia para no causar lujuria ni sentir soberbia. Un asco. Curiosamente, a algunas especies animales bastante inteligentes, también les ha afectado la ausencia del Mal y van camino de la extinción. Quien lo iba a decir.

Pero como entre no pecar y no hacer el bien hay mucho margen, están apareciendo curiosas conductas que aún no sé que pensar ni como explicarle. Por ejemplo, nadie te hace el mal, pero tampoco te ayudan si te ven jodido. Ahora sólo hay pobreza, hambre, enfermedad, estamos todo el planeta casi como en la Edad Media. ¡En sólo un año! Por lo menos no hay crímenes ni guerras, pero esto es un sin vivir.

En fin, que la Humanidad va a subir toda al Cielo en bloque de aquí a pocos años. Y ahí, entre algodonosas nubes, a tocar la lira con los angelitos. Para siempre.

Menudo cabrón, el Diablo.


Esta idea ya la plasmó el genial y poco conocido novelista español Wenceslao Fernández Flórez
http://es.wikipedia.org/wiki/Wenceslao_Fern%C3%A1ndez_Fl%C3%B3rez
Por mi parte, me limito a actualizar la idea central del argumento de su novela “Las siete columnas”
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Dios, otra vez


Dios se sube al bus. Lo han subido los ateos y los no ateos, que cada acción tiene su reacción. Y se han dicho y oído muchos comentarios. Para muchos lectores que no son españoles les pondré en antecedentes. Como idea procedente de Europa, se ha insertado un mensaje publicitario en un autobús urbano en el que se lee “probablemente Dios no exista, disfrute de la vida”. A lo que al poco tiempo ha aparecido otro bus con el mensaje contrario. No sé si existe Dios o no, pero si existe – como creo sólo los días pares - , se tiene que estar descojonando de risa, digo yo. Y si no existe, como suelo creer en los días impares, vaya bofetada al ya apaleado sentido común. Si le choca lo de los días pares e impares, es que por mi parte, veo tan demostrable como lo contrario la existencia de Dios. Como en asuntos de fe, que por ser irracional no se puede razonar, pues no trato ese enfoque y me quedo en la lógica indemostrable de un Dios cuya existencia es tan demostrable como indemostrable.

También se ha dicho que si tienen pelotas estos ateos, que financien ese autobús en la Meca, a ver que ocurre. Sería curioso observar la reacción.

Personalmente actúo y opino de forma que, lo que cada cual crea, si no me causa un daño objetivo, con su pan se lo coma. Y además, considero obsceno el andar exhibiendo las creencias propias. De hecho, los budistas tibetanos, siempre tan discretos ellos, me están cayendo peor desde que el pesado del Dalai Lama está haciendo apostolado. Me hacen gracia las religiones (ateos e ideologías incluidas) que sólo existen o existen en gran parte por contraste con su opuesto. Infantil y poco maduro. Pero es mi opinión, y bastante he dicho ya pues no me gusta exhibir mis creencias.

Ya nadie adora a Baal, Ra, Zeus, Atenea y tantos otros dioses jubilados, que por cierto eran verdad incontestable en su día. Dentro de unos siglos, este autobús nos parecerá tan extraño como la lucha entre guelfos y gibelinos en la Italia renacentista, entre carlistas e isabelinos en la España del S. XIX o entre azules y verdes en Bizancio, por poner unos ejemplos. Modas y poses estériles.

Que cada cual crea en lo que le parezca, sin dañar objetivamente a nadie y sin dar la lata ni salvar a la Humanidad. Por que sino, la cola para insertar anuncios en los autobuses va a ser larga: católicos, protestantes, ortodoxos, chiítas, sunnitas, wahabitas, judíos, evangelistas, budistas, taoístas, animistas, satanistas, ecologistas de Al Gore y Cía., ateos, agnósticos y seguidores de la Lámpara Maravillosa de Aladino, entre otros muchos. Y ya me dirán dónde ponemos los anuncios de las rebajas...

La finalidad de la especie humana


Muchos científicos, y muchos escritores de ciencia ficción, plantean la idea de que para colonizar el espacio deberíamos mandar por delante naves robotizadas que adaptaran un planeta como idóneo para la vida. Llevarían embriones de todas las especies (incluida la nuestra) y desde este planeta se repetiría la jugada hacia otro. Como idea no es descabellada y tal vez la Humanidad, más pronto que tarde, lo haga. Tal vez en el proceso destruyamos alguna forma de vida autóctona, pero sería un mal menor.

Mi amigo Manolo opina que esta idea ya está en marcha. Lo genial de la idea es que, según él, nosotros somos los robots de la especie que envía embriones por el espacio para dejar como habitables los planetas elegidos. Esta especie que nos dejó “germinar” y nos programó para los viajes espaciales es la que de forma innata denominamos Dios, divinidad, etc. a lo largo de las eras. Si por algún imprevisto la Humanidad desapareciera, estos “dioses” tienen previsto que otra especie terrestre nos releve del cometido de colonizar la Tierra, luego el sistema solar, y luego…

La pregunta del millón es cuándo esta especie alienígena se presentará para recoger el trabajo realizado por la Humanidad. ¿Nos rebelaremos o les adoraremos? Quien lo podría saber. De todas formas, nosotros ya estamos jugando a este juego con la genética y la robótica. Pronto lo sabremos en propias carnes.

Hay otra opción que tampoco tiene gracia: que ahora mismo otra especie extraterrestre plantee reconfigurar la Tierra para su uso y disfrute, caiga quien caiga, que sería toda la biomasa actual (a la que pertenecemos). Un buen meteorito como antiséptico y repoblar con su genética propia. Tal vez ya haya ocurrido y nosotros seamos uno de los resultados.

¡Qué cosas mas raras piensa mi amigo Manolo!

Ratas, genética y caníbales.


El secretario de Bienestar del estado indio de Bihar, Vijay Prakash, dice que la gente debería comer ratas para aumentar su consumo de proteínas y para que los roedores no acaben con el trigo. Si Usted lo piensa, tiene su lógica. Lástima que a nadie nos guste la carne de rata. Aunque, ¿está seguro de no haberla comido? Yo no lo estoy.


El eterno Príncipe Carlos de Inglaterra denuncia los alimentos genéticamente modificados y afirma que la biotecnología "no ha aumentado el rendimiento de las siembras".


Ratas, genética y caníbales.
Ratas, genética y caníbales.

En los años 70 se prohibió el uso del insecticida DDT por tener ciertas propiedades cancerígenas. Casi había logrado eliminar en muchos países el mosquito de la malaria. Al insecticida se le atribuyen decenas de miles de muertes. Actualmente no se ha logrado aún un arma tan eficaz contra esta enfermedad. Las muertes se cuentan por millones. Pero en su mayoría son del tercer mundo, menos mal.

Somos 6.000.000.000 humanos bajo el cielo (algunos pocos sobre él). Y la cifra sigue subiendo. Desde que el mundo es mundo se han modificado las plantas y animales que nos comemos. Actualmente la genética logra que esto se haga más rápido. ¿Son buenos los productos modificados genéticamente? Creo que son menos malos que las muertes en masa por hambrunas. Pero claro, las hambrunas en su mayoría son cosas del tercer mundo, menos mal.

Me parece muy bien que se controle la tecnología genética, pero es inevitable si hemos de comer TODOS, todos los días y de forma razonable, sobre todo cuando nos acerquemos a los 10.000.000.000 humanos y luego los superemos. Los que se oponen a todas estas soluciones deberían aportar las suyas y demostrar que funcionan. La solución del Príncipe Carlos con sus cultivos ecológicos reduciría el rendimiento de los campos a la cuarta parte, eso sí, todo muy ecológico. Y el abono sería con estiércol. Resultado: todo el planeta lleno literalmente de mierda y hambriento en sus tres cuartas partes. Menos mal que así las hambrunas sólo serían para el tercer mundo. ¿O a lo mejor sólo comerían bien lo súper ricos? Los demás, a comer ratas. Cuando se acaben, ¿qué carne quedará? No lo sé, pero habrá muchos humanos, que al fin y al cabo también somos proteínas…

¡Que aproveche!


Sin buen rollito


Hace unos días me escribió un señor de un país donde la violencia y otras aberraciones muy humanas están a la orden del día. En el encabezamiento del mensaje escribía la palabra “ayuda” hasta donde el programa de correo se lo permitía. Simplemente pedía consejo porque su trabajo de profesor le hacía convivir a diario con violencia, incesto, drogas, prostitución infantil y otras lindezas que el ser humano ha hecho en toda su historia y sigue haciendo ahora con ahínco y contumacia. Se estaba yendo abajo, no había más que leer entre líneas. No aguantaba más. No me gusta aconsejar, pero a una persona que se mete en estos berenjenales, por lo menos intento echarle una mano. Ya le he dado mi opinión, que en grandes rasgos es que una cosa es tener un trabajo y otra trabajar en el infierno. No creo que le pagaran por cambiar el mundo. Además, hasta ahora, al mundo no lo ha cambiado nadie, sigue tan cabrón como siempre. Nadie nos ha salvado de nosotros mismos. Ni Buda, ni Cristo ni Henry Ford, ni Einstein, dense una vuelta por el barrio mas tirado de su ciudad y ya me contarán. O se lo explican a los misioneros que se pasan de vueltas y al final solo creen, como mucho, en el concepto de servir a la Humanidad. O a las últimas victimas del terrorismo en España. O a ti, cuando la vida te monta una tragedia por sorpresa.

Tengo una lista de correo de 2500 personas sobre Estrategia y Mente en http://es.groups.yahoo.com/group/estrategiaymente/ que muchas personas usan para intentar poner sus pensamientos de “buen rollito” y sus presentaciones “power point” en la misma línea, tipo Pablo Conejo (Coelho, en portugués). Aproveché para que, protegida su identidad por el anonimato, se contestara sobre el mensaje de esta persona. A día de la fecha sólo uno ha dado su opinión.

De lo que se deduce lo siguiente: mientras todo va bien, somos todos muy buena gente en plan buen rollito y demás tonterías. Hasta que la puta realidad, que a veces está mas cerca de lo que creemos, te da una buena ración de “esto es lo que hay”. Y entonces no valen para nada ni esos angelitos pastelones que inundan los blogs, ni las meditaciones del tal Pablo Conejo, ni "Jesús te ama", ni sonríe que el Universo te ayuda. Y si alguno dice otra cosa, o miente como un cabrón (o cabrona, por aquello de la igualdad) o es que no se entera.

Le deseo que no se vea en una de esas. Aunque una vez recuperado, se da uno cuenta que a veces se ha aprendido algo de esta puta vida.

Ministerio de la Igualdad

Así, como lo oyen, como en la novela 1984, de George Orwell. En España, tras la constitución de un nuevo gobierno elegido democráticamente en las urnas por menos de la cuarta parte de la población de censo (como siempre), se ha creado un nuevo Ministerio de Igualdad. Para pasmo y asombro de la Humanidad y de las generaciones venideras. Con un par. Si Usted que me lee no es español, ¿tiene o ha tenido su país semejante ministerio?

Antes de que me tachen de cualquier ideología política, les diré que la mía no concuerda en casi nada con ninguna formación política española o extranjera. Vaya eso por delante, que siempre es bueno para evitar insultos y embestidas ajenas.

En la naturaleza no hay igualdad, en la variedad está la vida. No quiero ser igual a nadie, solo quiero ser único, no quiero clones propios. ¿Los quiere Usted, estimado lector?

Lo que me empieza a preocupar es qué carajo entenderán por igualdad estos tipos que están en el gobierno. Porque sobre este tema cada cual tiene su muy respetable opinión, y lo que pasa es que entre todas las opiniones, la que se va a ejecutar es la de este Ministerio. No sé si les he dicho que todo esto me preocupa, y mucho. ¿Me igualarán con un mendigo y así seremos todos más mendigos e iguales? ¿Con un travestido para ser todos travestidos? ¿Con un musulmán, así ya no hay Jihad? ¿Con Albert Einstein? Ya me dirán cómo van a multiplicar mi inteligencia. ¿Con un terrorista? ¿Con un abuelo centenario? ¿Con un bebé? ¿Con quien carajo me van a igualar, Sres. y Sras. del Gobierno?

Hitler ya hizo un intento de igualar: todos arios. Y ya conocemos el resultado. Por no seguir por Stalin, quien parodiado por George Orwell en otra novela - Rebelión en la Granja -, en boca de los cerdos del partido que gobernaba a todos los animales decía que todos somos iguales, pero los cerdos somos mas iguales que el resto. En Camboya, los jemeres rojos hicieron una igualdad que te cagas. Sobre todo en los cementerios.

En fin, Sra. o Srta. Ministra, que si a la igualdad que se refería era ante la ley, su ministerio sobra, muchas leyes nos amparan, tal vez tantas que no hay quien se aclare. Y si es en privilegios, puestos a ser iguales, me apunto a ser joven, guapo, guay y ministro como Usted. Sobre todo con su sueldo.

Como creo que por ahí no va a colar, por favor, no me iguale con otras vidas que no deseo, con la mía ya me voy acostumbrando, no me la cambie.

Héroes


Lo que no se ve es como si no existiera. Baltasar Gracián

Y eso que entonces ni se imaginaban la TV ni Internet. Hace tiempo que escribió Perez- Reverte un artículo sobre un joven ciclista que salvó a un camionero atrapado en un camión cisterna en llamas. También les sonará (por lo menos en España) el caso de un inmigrante que salvó a una niña que cayó al Metro y que consecuencia de su acción perdió una pierna. Con un par de genitales, los dos. Y además, estoy seguro que Usted y yo lo habríamos hecho, qué remedio, nadie elige ser héroe. Hagamos una prueba (o dos, tal vez). ¿Saben el nombre de estos héroes anónimos? ¿Saben el nombre de una cantante USA que es alcohólica y tiene bastantes problemas con la Ley? Pues tal y como ha respondido, así anda la Humanidad. (1)

Pero claro, como en todo, hay otro tipo de personajes. ¿Cree que mis queridos políticos del mundo mundial lo habrían hecho? No digo yo que alguno tal vez… Si opina sin dudar que todos ellos lo hubieran hecho, hágaselo mirar.

Estoy seguro que cerca de Usted conoce a algún héroe anónimo, no un superhéroe de película, sino alguno que no da el cante mediático. Lo mas seguro es que sea una heroína, pues ellas son las que mas valor le echan en esta puta vida. Tal vez lo sea Usted mismo/a y aun no se ha enterado. Anímese y salga del armario o saque a quien se lo merezca. Y olvide las burradas que nos cuentan en la TV.


(1) Yo tampoco lo sé. Si alguien lo sabe, por favor, puede contárnoslo, se lo agradeceré. Y si sabe qué vida llevan, pues mucho mejor, sería muy interesante.

Érase una vez

Érase una vez a principio del Siglo XX. Como los vehículos eran de tracción animal y dejaban bastantes restos sólidos a su paso imaginaban para cien años mas tarde un mundo lleno de mierda de caballo. Pensaban que iban a dejar un grave problema a sus bisnietos. 


Al Gore, Premio Nobel, calentando el planeta
A principios del Siglo XX, en 1908, nadie en Europa pensaba que en seis años se iba a empezar la Primera Guerra Mundial, si alguien lo hubiera dicho, hubiera sido tachado de agorero. Simplificando mucho, esta guerra empezó porque fallaron en cadena todos los robustos sistemas internacionales de seguridad. Fue una gran carnicería.

Por aquellas fechas, empezaba a abrirse camino entre los científicos la idea de la eugenesia. Esta idea consistía en eliminar a los seres humanos “defectuosos” para que la Humanidad evolucionara sin lastre. Fue secundada por la mayoría de los científicos y pocos años más tarde se puso en práctica, entre otros países, en EEUU, Reino Unido, URSS y por supuesto en la Alemania nazi. Curiosamente nadie se acuerda de esta genialidad científica que causó tanto muertos como la Inquisición durante toda su andadura. ¿Lo conocía Usted? Cosa rara, España quedó al margen. Por una vez, nuestro atraso sobre la vanguardia nos hizo quedar bien ante la Historia.

El 29 de julio de 1908, Badajoz capital alcanza la tercera temperatura más alta registrada nunca por el INM en España 46,0 °C. El año resultó ser seco y caluroso, cosa extraña en España, que como todos sabemos se caracteriza por sus lluvias, gran humedad y frío polar, por eso nunca hemos tenido sequías. Por lo visto, el nivel de CO2 y el calentamiento ya estaba trabajando…
Ahora, una amalgama de científicos y políticos nos dicen que no gastemos energía, que el fin del mundo se acerca dentro de cien años (o antes), que apaguemos las luces, y bla, bla, bla. Haz lo que digo pero no lo que hago, por que tu futuro es negro que te cagas. El mío no, que viajo en limusina.
Pues mira, el que esto escribe, tras comparar la historia y el presente se descojona de risa. Y he decidido hacer algo muy simple: sordera selectiva. Seguir su ejemplo y no escucharles. Así de sencillo. He vuelto a llenar la bañera y a disfrutar de un baño bien merecido (ellos abusan del jacuzzi). Con mi coche, voy a donde me place y no me remuerde la conciencia (ellos van en jet privado y coche oficial). Si quiero subir la calefacción la subo, ya he pasado suficiente frío, tal vez demasiado. Como dice un anuncio de nuestro bienamado y eficiente Gobierno de España, copiando una famosa ranchera, “sigo siendo el rey”. Faltaría más.

Por sus frutos los conoceréis, cita un libro sabio. Y si quieren algo extra de mí, que trabajo, no delinco y pago impuestos, primero seguiré su ejemplo. De Al Gore, del Gobierno de España y de su oposición, de Green Peace, de la ONU y sus paneles galardonados con Nobel y de la madre que a todos los parió. Puedo dar conferencias explicando todo esto por el 10% del precio de las de Al Gore, pero Usted las va a recibir gratis.
No se crea nada de lo que le cuenten, suele ser al revés. Si para este año 2008 se encuentra usted agobiado por todo lo que le cuentan, siga a rajatabla el ejemplo que nos dan estos charlatanes y vivirá mas tranquilo aunque, como siempre, todo será mas caro.
Viva a tope sin que le coman el coco. Ese es mi deseo para Usted en este año que comienza. Feliz año 2008.

Hipocresía sostenible

Cuando tu única preocupación es lograr sobrevivir un día mas, dar de comer a tu familia o simplemente que no te encuentres en el mismo sitio a la vez con una bala perdida (o no tan perdida), te la trae al pairo el cambio climático. 


Lobo con piel de cordero. Hipocresía
Cuando un gobierno medianamente serio quiere sacar a sus paisanos de la pobreza, restablecer el orden y la autoridad en su país y conseguir una razonable clase media, le importa un bledo el impacto medioambiental y el desarrollo sostenible. Cuando el ciudadano del Tercer Mundo pasa a engrosar la lista de ciudadanos en vías de desarrollo, quiere tener el mismo coche que Usted tiene y consumir la misma energía por persona que en Europa, EE.UU. o Japón, porque para eso las ha pasado muy, muy mal. Porque este Primer Mundo ya ensució lo suyo durante los siglos XIX y XX y destruyó el 99% de los bosques originales de Europa. Ahora queremos que los demás no ensucien su entorno. Aunque sigan en la pobreza.


No se preocupe por el medio ambiente, todo se arregla solo. Cuando China, India, Brasil, Indonesia, México, Malasia y Rusia tengan una masa de clase media con las comodidades que Usted da por hechas (agua corriente, calefacción, luz eléctrica, teléfono, etc.), estas mismas masas exigirán a sus gobiernos una mejor calidad medioambiental. La suma de estos países ya es una economía mayor que la del Primer Mundo, y la diferencia será cada mayor, pero a su favor. ¿De verdad se cree Usted que van a hacer caso a los profetas del cambio climático y del desarrollo sostenible?


Tenemos que irnos acostumbrando a que lo que llamamos el Primer Mundo, cada vez pintará menos en la escena mundial. Y como esta idea del cambio climático, desarrollo sostenible y demás no parece que haya calado mucho en el mundo en desarrollo, islámico o en el África mas destrozada, pues la practicaremos (por ahora) sólo en el Primer Mundo. Tal vez, dentro de unas pocas generaciones, si todo va bien y estos países emergentes alcanzan un nivel de vida similar al del Primer Mundo, se empiecen a plantear ellos mismos el conservar y proteger el medio ambiente. Al igual que ocurrió en Europa desde el S XIX (contaminación por revolución industrial) hasta ahora (obsesión por todo lo “verde”).


Negarle a todos estos seres humanos el acceso al progreso en nombre de todo lo “verde” es hipócrita, es un vano esfuerzo y es muy peligroso para todos.


No se preocupe por la Tierra, aguantará unas décadas mas de contaminación, pues soportó cosas peores. Y la Humanidad también. Lo que no aguantará el ser humano será la brecha mundial entre ricos y pobres.